Legislacion

S.O.S. Colectivo LGTB+

A estas alturas de mi trayectoria como activista LGTB+ tener que justificar la necesidad de que nuestro país cuente con una Ley Estatal que recoja nuestros derechos me resulta cansado

Es cansado explicar, una vez más, que no estamos hablando de unos Derechos específicos para nuestro colectivo, dado que nos encontramos, simplemente, ante derechos humanos. Jamás hemos pedido ni más ni menos que nadie, solo queremos disfrutar de los mismos derechos con los que cuenta la población en general. Unos derechos que, si bien también pueden ser vulnerados, al menos nadie discute.

Ya pasó con la Ley del Matrimonio Igualitario hace más de una década, creo que todo el mundo recuerda los grandes debates que se originaron en torno a si los gais o lesbianas teníamos derecho a casarnos con quien amemos o incluso el poder adoptar. Parece mentira que nos discutan si podemos o no formalizar nuestra unión más allá de la libre decisión de hacerlo o no. Lo que suele ser motivo de alegría, para nosotros se convirtió, además, en motivo de lucha. Una vez más.

No podemos, como sociedad civil que pretende ser justa y avanzada, dejar en un cajón olvidada una Ley que recoja, al menos en sus directrices, las principales reivindicaciones de un colectivo históricamente agredido, acosado, torturado y asesinado. Y quien crea que exagero, que simplemente haga memoria, lea o mire más allá de nuestras fronteras, donde aún hay países que castigan con la muerte a las personas por sentir o amar. O vea las noticias diarias donde asistimos, tristemente, a casos de homofobia, transfobia y bifobia en nuestro país, día sí, día también. Es así, no pueden discutírmelo, lo siento.

Hay leyes autonómicas que no están nada mal, en absoluto. Como andaluz, estoy satisfecho con la Ley 08/2017 que recoge los derechos de las Personas LGTB+ y sus familias (¡qué necesario era incluir a las familias!) y sé que hay otras comunidades que hacen avances en esta línea, las más reciente la de la comunidad valenciana.

Pero hay ciertos asuntos que necesitan de una protección y desarrollo nacional, que haya un espejo en el que mirarse y, sobre todo, que nos haga iguales a navarros y a andaluces, a madrileños y catalanes, a canarios y extremeños. Y este es uno de esos asuntos. Una persona homosexual o transexual no debe ser más o menos dependiendo de donde haya nacido o de donde habite. No debe sentirse más o menos protegido dependiendo de si su comunidad es avanzada o no. Porque eso se llama injusticia.

Esto precisa de un pacto nacional, no de los vientos que soplen dependiendo del color de quien nos gobiernan, porque esto va mucho más allá de la política o de nuestras inclinaciones morales. Esto va de proteger al desprotegido, de constatar la realidad, de avanzar en igualdad, de creer en serio eso de que todos merecemos lo mismo siendo diversos, de desagraviarnos, de hacer historia, de contar dicha historia, en definitiva, del respeto.

Una Ley Estatal por los Derechos del Colectivo LGTB+ es articular de manera clara y concisa, sin resquicios, la imperiosa necesidad de acabar con la LGTBifobia que campa a sus anchas nuestro país, en salones de ciertos hoteles con cursos, en terapias de curar la homosexualidad, etc…

Es simple y llanamente poner negro sobre blanco la rotunda afirmación de que todos somos iguales ante la Ley.

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Antonio Ferre Alonso

Presidente de Andalucía Diversidad

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