
El Mes del Orgullo llega con una fotografía global llena de contrastes para las personas LGBTI. ILGA Mundo ha publicado nuevos datos y mapas sobre las leyes que afectan a lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersex en todo el mundo, mostrando una realidad tan clara como preocupante: mientras algunos países avanzan en derechos, otros siguen levantando barreras legales que impiden vivir con libertad, seguridad y dignidad.
Según los datos más recientes de la Base de Datos de ILGA Mundo, todavía hay 65 Estados miembros de la ONU que criminalizan los actos sexuales consensuales entre personas del mismo sexo. Además, en 2025 el número total aumentó por primera vez en casi una década, una señal especialmente alarmante en un contexto internacional marcado por el auge de los discursos reaccionarios y las políticas anti-LGBTI.
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La organización también advierte de que la pena de muerte sigue siendo una sanción legalmente prevista para los actos sexuales consensuales entre personas del mismo sexo en 7 Estados miembros de la ONU, mientras que en otros 5 países no existe plena certeza jurídica.
Una radiografía mundial de derechos LGBTI: avances y retrocesos a la vez
Los nuevos mapas de ILGA Mundo permiten consultar la situación de cada país y compararla con el resto del mundo, ofreciendo una herramienta clave para entender cómo las leyes condicionan la vida cotidiana de las personas LGBTI.
La comparación global deja una conclusión evidente: los derechos no avanzan de forma lineal. En algunos territorios se aprueban leyes de igualdad, reconocimiento legal del género o matrimonio igualitario, mientras que en otros se refuerza la criminalización, la censura o la persecución institucional.
Entre los datos más destacados, ILGA Mundo señala que 63 Estados miembros de la ONU cuentan con leyes, normas o reglamentos que limitan la libertad de expresión sobre diversidad sexual, de género y corporal. Es decir, no solo se persiguen relaciones o identidades, sino también la posibilidad de hablar, informar, educar o crear contenidos sobre diversidad.
Además, al menos 61 Estados miembros de la ONU presentan obstáculos legales para que las organizaciones que defienden abiertamente los derechos de las personas LGBTI puedan registrarse y operar. Esto afecta directamente al activismo, a la atención comunitaria y a la capacidad de respuesta ante la discriminación y la violencia.
El matrimonio igualitario avanza, pero sigue siendo minoritario en el mundo
Uno de los datos positivos del informe es que el matrimonio igualitario ya es una realidad en 37 Estados miembros de la ONU y en Taiwán.
Sin embargo, la comparación con los países que todavía criminalizan las relaciones entre personas del mismo sexo muestra el enorme desequilibrio global. Mientras 37 Estados reconocen el matrimonio igualitario, 65 siguen castigando legalmente la homosexualidad o las relaciones consensuales entre personas del mismo sexo.
Esta brecha demuestra que, aunque el avance del matrimonio igualitario ha transformado la vida de millones de personas, aún está lejos de representar una realidad universal. En muchos lugares, las personas LGBTI ni siquiera pueden vivir abiertamente sin miedo a ser detenidas, perseguidas o castigadas.
Terapias de conversión, personas intersex y reconocimiento legal del género
Los datos de ILGA Mundo también muestran avances importantes, aunque todavía insuficientes, en otros ámbitos clave.
Actualmente, 17 Estados miembros de la ONU tienen prohibiciones a nivel nacional sobre las mal llamadas “terapias de conversión”, prácticas que buscan modificar la orientación sexual, la identidad de género o la expresión de género de una persona y que han sido denunciadas por organizaciones de derechos humanos por su carácter dañino.
Por otra parte, solo 9 Estados miembros de la ONU prohíben las intervenciones médicas no consentidas y no vitales en jóvenes intersex, una cifra que evidencia la falta de protección legal para las personas intersex frente a prácticas médicas invasivas realizadas sin consentimiento informado.
En cuanto al reconocimiento legal del género, 18 Estados miembros de la ONU permiten el reconocimiento basado en la autodeterminación a nivel nacional. Aunque se trata de un avance significativo, la cifra sigue siendo reducida si se compara con el número de países donde las personas trans continúan enfrentándose a requisitos patologizantes, procedimientos abusivos o directamente a la imposibilidad de ver reconocida legalmente su identidad.
El avance de la censura contra la diversidad
ILGA Mundo alerta de un fenómeno especialmente preocupante: cada vez más países están limitando los debates sobre orientación sexual, identidad y expresión de género, y características sexuales.
En el último año, la organización ha identificado retrocesos en diferentes regiones. En China, el Gobierno aplicó leyes contra la obscenidad a autores de literatura erótica gay y suprimió plataformas de contenido. En Malasia, se bloqueó el acceso al sitio web de varias aplicaciones de citas vinculadas a la comunidad LGBTI.
En El Salvador, el Gobierno emitió una orden que prohíbe el “lenguaje inclusivo” en la educación, mientras que autoridades locales de Brasil promulgaron leyes que prohíben la participación de jóvenes en marchas del Orgullo.
La comparación entre estos casos muestra una estrategia común: expulsar la diversidad del espacio público, limitar su presencia en la educación, controlar los relatos y dificultar que las personas LGBTI sean visibles como parte normal de la sociedad.
La ofensiva antitrans se extiende en varios países
El informe también recoge una intensificación de las políticas y discursos contra las personas trans en distintos puntos del mundo.
En Estados Unidos, en medio de un número sin precedentes de proyectos de ley antitrans, se presentó un proyecto ante la Cámara de Representantes para prohibir contenidos sobre “disforia de género o transgénero” en actividades dirigidas a menores. Además, la Corte Suprema emitió una decisión que obliga a que los nuevos pasaportes muestren el sexo asignado al nacer, en lugar de la identidad de género.
En Kazajistán y Bielorrusia se aprobaron leyes que prohíben compartir información sobre “orientaciones sexuales no tradicionales” y “cambio de sexo”, equiparando estos conceptos a la llamada “propaganda”.
En Rusia, la represión se ha intensificado desde que el Estado declaró al movimiento LGBTI como “organización extremista”, con redadas contra clubes y cargos de “extremismo” contra miembros de la comunidad.
También en Europa se observan señales de retroceso. Hungría y Eslovaquia aprobaron enmiendas constitucionales que socavan los derechos de las personas LGBTI, y Hungría llegó incluso a prohibir las marchas del Orgullo y amenazar con arrestos por desobediencia.
El deporte, nuevo campo de batalla para las personas trans e intersex
Otro de los puntos señalados por ILGA Mundo afecta al deporte. La organización critica la política del Comité Olímpico Internacional que restablece las pruebas de sexo para todas las mujeres que desean competir en los Juegos y prohíbe a las atletas trans e intersex competir en la categoría femenina.
Este tipo de medidas no solo impacta en deportistas de élite. También alimenta un clima social en el que los cuerpos de las mujeres trans, las personas intersex y otras mujeres son sometidos a sospecha, vigilancia y control.
La comparación con otros retrocesos legales muestra un patrón claro: los ataques actuales no se limitan a un solo ámbito, sino que atraviesan la educación, el deporte, la documentación oficial, la familia, la cultura y el espacio público.
También hay avances: descriminalización, tribunales y reconocimiento de derechos
A pesar del panorama preocupante, ILGA Mundo también recoge avances importantes en los últimos 12 meses.
Santa Lucía descriminalizó los actos sexuales consensuales entre personas del mismo sexo. La República Dominicana hizo lo mismo para sus fuerzas armadas, y Botsuana eliminó oficialmente disposiciones heredadas de la era colonial que implicaban criminalización, más de seis años después de que los tribunales las anularan por primera vez.
Además, Cuba aprobó una ley que permite el cambio de marcador de género sin condiciones abusivas.
En el ámbito judicial, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaminó que los Estados miembros deben reconocer los matrimonios entre personas del mismo sexo celebrados en otros Estados miembros, mientras que la Corte Suprema de Estados Unidos rechazó intentos de revocar su fallo de 2015 sobre matrimonio igualitario.
También se han producido avances relevantes en Hong Kong, donde un juez reconoció los derechos parentales de una pareja de lesbianas; en Kenia, donde los tribunales ordenaron al Gobierno introducir legislación de protección para las personas trans; y en Rumanía y Polonia, donde distintas resoluciones reforzaron obligaciones vinculadas al reconocimiento de identidades y matrimonios registrados en otros Estados de la Unión Europea.
Budapest: cuando el Orgullo también defiende la democracia
Uno de los momentos más simbólicos recogidos por ILGA Mundo fue la respuesta ciudadana en Budapest, donde miles de personas desafiaron la prohibición del Orgullo en un momento histórico para la democracia europea.
Este episodio demuestra que las marchas del Orgullo no son únicamente celebraciones festivas. En contextos de retroceso democrático, se convierten también en actos de resistencia civil, defensa del espacio público y protección de derechos fundamentales.
La comparación es clara: allí donde los gobiernos intentan prohibir el Orgullo, la presencia en la calle se convierte en una forma directa de decir que las personas LGBTI no van a volver a la clandestinidad.
ILGA Mundo: “Crear un mundo en el que todas las personas puedan caminar abiertamente, sin miedo”
La directora ejecutiva de ILGA Mundo, Julia Ehrt, ha subrayado que la mayoría de las personas valoran la libertad de vivir sus vidas y mostrarse ante sus comunidades tal como son, independientemente de su raza, origen o género.
Sin embargo, advierte de que líderes y movimientos autoritarios intentan controlar cada vez más lo que ocurre con los cuerpos y cómo las personas se mueven por el mundo.
Para Ehrt, el esfuerzo por expulsar a las personas LGBTI de los espacios públicos forma parte de un guion reaccionario. Frente a ello, reivindica que las personas comprometidas con la justicia social han caminado juntas, negándose a ser empujadas de nuevo a la clandestinidad.
“Cada vez que el mundo se reúne para celebrar el Orgullo, en junio o en cualquier momento del año, nosotres nos celebramos mutuamente en nuestra hermosa diversidad”, señala la directora ejecutiva de ILGA Mundo, defendiendo la necesidad de crear un mundo en el que todas las personas puedan caminar abiertamente, sin miedo.
España en el Mapa Arcoíris: liderazgo legal, pero con retos pendientes
Los datos de ILGA Mundo también permiten mirar la realidad española desde una perspectiva comparada. España suele aparecer en los rankings europeos e internacionales como uno de los países con mayor reconocimiento legal de derechos LGBTI, especialmente en ámbitos como el matrimonio igualitario, la protección frente a la discriminación o el reconocimiento de derechos trans.
Pero la comparación internacional no debe llevar a la complacencia. Que España cuente con un marco legal avanzado no significa que la igualdad esté plenamente garantizada en la vida cotidiana. La LGTBIfobia, los discursos de odio, la violencia, la discriminación laboral o las dificultades específicas de las personas trans e intersex siguen exigiendo políticas públicas, educación, recursos y compromiso social.
Por eso, informes como los de ILGA Mundo son útiles: permiten entender dónde se avanza, dónde se retrocede y por qué la defensa de los derechos LGBTI sigue siendo una cuestión global.
El Orgullo como celebración, pero también como alerta
Los nuevos datos de ILGA Mundo llegan justo cuando muchos países se preparan para celebrar el Mes del Orgullo. Y lo hacen recordando algo fundamental: el Orgullo no nació solo como una fiesta, sino como una respuesta política frente a la persecución, el silencio y la violencia.
Hoy, esa dimensión sigue plenamente vigente. Mientras algunos países celebran avances en derechos, otros criminalizan las relaciones entre personas del mismo sexo, censuran contenidos LGBTI, dificultan el trabajo de las organizaciones, prohíben marchas o atacan especialmente a las personas trans e intersex.
La fotografía global es, por tanto, una mezcla de esperanza y alarma. Hay avances, sí. Pero también hay retrocesos organizados, discursos de odio y políticas que buscan devolver a las personas LGBTI al miedo y a la invisibilidad.
Desde Togayther seguiremos dando visibilidad a los datos, informes y mapas que ayudan a entender la situación de los derechos LGBTI en el mundo. Puedes leer más contenidos relacionados en nuestra sección de Orgullo LGTBIQ+, en nuestras noticias sobre LGTBIfobia y en los artículos de igualdad.



