Educación

La vuelta al cole: ansiada y temida a la vez

Con el comienzo del año escolar, reflexionamos a cerca del bullying lgtbqfóbico y las consecuencias que este tipo de acoso tiene sobre las víctimas que lo sufren

Llega Septiembre y con él, la vuelta al cole, ansiada para algunxs y también, temida para otrxs. Nos hemos sobrecogido recientemente con la muerte de Jamel Myles en la ciudad de Denver, Colorado. Con su suicidio, más concretamente, porque este matiz es importante. El chico se quitó la vida a los 9 años de edad, según los medios y las declaraciones de su madre, tras anunciar días antes en el colegio que era homosexual y no poder aguantar la presión en la escuela.

Creo que la pregunta surge de inmediato: ¿qué tipo de presión tan grande puede sufrir un niño a esa edad cómo para llegar a suicidarse?, ¿tan mal lo puede llegar a estar pasando cómo para acabar con su propia vida? Un niño, que se supone, vive ajeno a problemas típicos de los adultos, que debería divertirse jugando y riendo. Las redes sociales enseguida se hicieron eco de la noticia y las respuestas de rechazo y dolor ante este trágico suceso no se hicieron esperar. Algunos llegamos a expresar eso días la tristeza al ver cómo nos siguen matando. Porque hay quién defiende, y no me parece una idea muy desencaminada, que estos actos de desesperación, no son suicidios, son asesinatos sociales porque es el entorno social del agredido el que lleva a éste a cometer algo tan grave.

Y es que hablamos de un hecho más frecuente de lo que pensamos: el bullying lgtbiqfóbico. Éste tiene unas características para poder identificarlo como tal. Se trata de una acción permamente o continuada en el tiempo que uno o más alumnos realizan en otro con la intención de provocarle miedo, angustia o sentimiento de inferioridad, debido a su orientación sexual o identidad de género, ya sea ésta real o percibida. Es decir, debe existir una intencionalidad por parte de los agresores y no tratarse de un hecho puntual sino de agresiones reiteradas.

BullyingMuy importante también detectar lo que los expertos denominan discriminación por asociación, que se produce cuando los hijos o hijas de lesbianas, gays, transexuales, bisexuales… sufren acoso escolar por pertenecer a familias lgtbiq.

Precisamente en las propias familias comienza la lucha contra el bullying, ya que, en palabras de Ana Lillo, psicóloga y presidenta de la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos de Rivas, es muy importante que en la familia exista un “espacio de comunicación y confianza donde el niño o la niña pueda expresar sin miedo su orientación sexual” Y es que los menores que en casa no pueden expresar con libertad su orientación sexual o diversidad de género sufren del mismo modo un tipo de acoso o violencia igual de duro o incluso más que el que puedan sufrir por parte de sus compañeros.

De este modo, Lillo aconseja que “a nuestros hijos e hijas hay que decirles que estamos aquí para ayudarles, para quererles, para apoyarles. Muchas veces lo de dentro, si no sale se hace un monstruo demasiado grande

El bullying lgtbifóbico puede producirse de diferentes formas: mediante agresiones físicas, agresiones verbales pero también puede cometerse un tipo de bullying mediante el rechazo, es decir, el compañero no agrede físicamente a la víctima ni la insulta pero lo aparta socialmente, lo excluye de su círculo. Y es que el factor social juega un papel muy importante en este tipo de bullying ya que, por ejemplo, puede que otros compañeros o compañeras de la víctima conozcan el hecho pero no se atrevan a decir anda por miedo a ser etiquetados, humillados o represaliados por el agresor o agresores. Además, puede que no quieran involucrarse y defender a la víctima para no contagiarse del estigma que recae sobre ésta por su orientación sexual o identidad de género.

Para evitar esto, se ha de concienciar al alumnado de que denunciar el acoso es imprescindible para evitar que la víctima siga sufriendo. Además hay que hacerles ver que al no denunciar este tipo de situaciones se pueden convertir en encubridores de esta conducta delictiva, y que, además, con su silencio, están impidiendo que cese el sufrimiento de la víctima.

BullyingComo decíamos, el factor social influye mucho en el bullying, teniendo que tener especial precaución con las redes sociales, que nuestros menores manejan actualmente con mucha soltura pero con la necesidad de un adulto responsable, tanto madres y padres como profesorado, que los supervise y sobre todo, de los que reciban información y asesoramiento para usarlas correctamente y apoyo en el caso de que sufran algún tipo de civerbullying.

Los síntomas de un chico/a que sufre bullying lgtbiqfóbico son tantos y tan graves que abarcan problemas de salud, abandono escolar, baja autoestima,… llegando al suicidio como en el caso de Jamel Myles con el que comenzábamos este artículo. Por ello, recogiendo otra vez el consejo de Ana Lillo, “debe hacerse prevención e intervención sobre ello y es un asunto que nos debería preocupar a todas y a todos no solamente a las personas del colectivo lgtbi”.

Ahora que comienza un nuevo curso escolar, desde las Asociaciones lgtbiq, pedimos a las familias, al profesorado y a los propios alumnes, que denuncien y que no sean partícipes de cualquier tipo de bullying que puedan presenciar o conocer. Recordamos también que existe un teléfono gratuito contra el acoso escolar que es el 900 018 018. ¡Feliz curso a todes libre de lgtbiqfobia!

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Jose Manuel Acosta Gaviño

Soy maestro de profesión. Presidente de la asociación amare lgtbi+ de Puerto Real.

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