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LGTBIfobia

Una pierna rota al enfrentarse con predicadores anti-LGTB

Un hombre se enfrenta con dos personas que estaban gritando lemas homófobos en su calle del barrio LGTB de la ciudad canadiense de Vancouver

Una pierna rota es lo que le ha costado a un hombre en la ciudad de Vancouver enfrentarse con dos personas que estaban gritando en su calle lemas anti-LGTB.

Los hechos han sucedido en Davie Village el Barrio LGTB+ donde reside Morissette, la persona que se han enfrentado a estos individuos por no parar de lanzar insultos y lemas homófobos. De esta manera, se asomó a la ventana gritándoles que que no pagaba 1400 dólares de alquiler para escuchar «gilipolleces» como las que decían.

Al darse cuenta que esta queja no le sirvió de nada, se acercó a ellos e intentó apagar el equipo de sonido que estos tenían y les quitó el micrófono. «No fue difícil: soy más grande y más fuerte que ellos», declaró Morissette a la BBC.

Ante esta situación uno de los hombres le saltó por encima mientras el otro le hacía una llave y, sujetando una pierna de Morissette entre las suyas, terminó por rompérsela «con la táctica más sucia que uno pueda imaginar», según él.

El resultado: dos huesos rotos y la rodilla dislocada y tendrá que estar en el hospital al menos otros 15 días y deberá ser operado otra vez dentro de una semana.

Por parte de los dos predicadores, estos fueron detenidos inmediatamente. Uno de ellos ha alegado que este ataque lo hizo en defensa propia. «Él me atacó a mí», afirma el pastor Dorre Love en un vídeo que ha compartido en YouTube.

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Un comentario

  1. Igual que determinados sectores de la población son más abiertos cada día, hay otros con una LGTBfobia mayor cada vez. Debemos construir movimientos más fuertes, donde la gente se relacione de una manera más estrecha y para ello tenemos que dejar atrás esa época de individualismo exacerbado de la que venimos. Las personas que no respondemos a lo que el heteropatriarcado esperaría de nosotras tenemos que estar más organizadas, al menos tanto como la gente conservadora, que se reúne un rato todos los fines de semana en sus templos. En torno a una nueva religión atea/agnóstica, no dogmática, feminista, antirracista, ecologista y aliada de los movimientos LGTBIQ, lo conseguiríamos, y seguramente se formarían muchas comunidades. La he llamado religión del Infinito.

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