
En las personas el apego es algo natural e instintivo que forma parte de nosotrxs desde el comienzo de nuestras vidas. De hecho, gracias a ese apego, tenemos muchas más posibilidades de sobrevivir en nuestros primeros años de vida.
Somos seres sociales, y el apego emocional sano y equilibrado con otras personas es necesario y valioso a lo largo de nuestra vida. El problema viene cuando hay un desequilibrio y comienza la dependencia y la ansiedad. Son esos momentos en los que sin esa persona en nuestras vidas, nos sentimos indefensos, inseguros y muy dependientes y apegados; nos da la sensación de que se acaba el mundo.
Entonces nos polarizamos y nos vamos a los extremos. O bien, buscamos a la persona que nos dé esa seguridad que hemos perdido, y que además esté siempre ahí, y que no nos deje nunca solxs; o nos vamos al otro extremo y nos volvemos suspicaces, incrédulxs, y desconfiadxs y nos envolvemos en un escudo que nos aisla del mundo. Nos volveremos exigentes y nuestras expectativas a la carta nos harán sufrir con casi toda posibilidad. Dejaremos de fluir y lucharemos contra lo que es, con lo que hay, intentando que todo sea como nosotrxs queremos que sea.
El apego no solo lo tenemos con las personas, también lo tenemos con las cosas materiales, con las ideas, con los lugares etc. Siguiendo un mismo patrón que nos lleva al sufrimiento, que es tener un control sobre las personas o las cosas; que nada cambie, y que sea como nosotrxs queremosque sea y no como es. Este intento de control no es ni más ni menos que nuestra propia inseguridad.
El apego desequilibrado siempre acaba en sufrimiento, por eso trabajar en el desapego nos hará más libres.
Desapegarse no significa pasar de todo, no tener objetivos o metas. Al contrario es trabajar en ello con pasión y constancia pero sin apegarse al resultado. Hacerlo desde la confianza en unx mismx y sintiéndose bien en lo que hacemos y en cómo lo hacemos.
El objetivo del desapego es que nada te posea, que no seas dependiente de nada ni de nadie. El desapego es el arte de soltar, de dejar fluir, de no resistirse, de no aferrarse. Es ser independiente y libre emocionalmente.
Solo tú sabras cuando ese apego ya no es sano y te hace sufrir, y es entonces cuando empezarás a trabajar en el desapego y en ti mismx.
Podremos poner en práctica la Hora del Té: CuídaTE, quiéreTE, conóceTE, respétaTE, empodéraTE, desapégaTE.



