En Pantallas

‘Leviticus’, el boom del terror gay que pone el foco en las terapias de conversión y ya está dando mucho que hablar

La nueva apuesta de terror queer convierte el trauma de la represión y la homofobia religiosa en una pesadilla cinematográfica que promete convertirse en una de las películas LGTBI+ más impactantes de 2026

El terror queer vive uno de sus momentos más interesantes y necesarios. Cada vez más películas están utilizando el género del horror no solo para asustar, sino para hablar de trauma, identidad, represión y violencia estructural. Y en ese contexto llega ‘Leviticus’, una de las propuestas más comentadas del año.

Su primer tráiler ya ha generado conversación en redes, medios especializados y festivales por una razón clara: no estamos ante una simple película de miedo, sino ante una historia profundamente incómoda que aborda uno de los temas más duros dentro de la realidad LGTBI+: las terapias de conversión.

La cinta, dirigida por Adrian Chiarella y producida por Neon, utiliza el terror psicológico y religioso para mostrar cómo la violencia contra las personas queer muchas veces no necesita monstruos sobrenaturales, porque el verdadero horror ya existe en la vida real.

¿De qué trata ‘Leviticus’?

La historia sigue a un joven gay enviado a un programa de terapia de conversión de carácter religioso, un espacio donde supuestamente se busca “corregir” su orientación sexual bajo el discurso de la fe, la culpa y la supuesta salvación espiritual.

Lo que comienza como una experiencia opresiva pronto deriva en una auténtica pesadilla donde la religión, el miedo y la manipulación psicológica se convierten en el verdadero monstruo de la película.

El título no es casual. ‘Leviticus’ hace referencia directa al Levítico bíblico, uno de los libros más utilizados históricamente para justificar discursos homófobos desde ciertos sectores religiosos. La película juega precisamente con esa carga simbólica para denunciar cómo determinados discursos de fe han sido utilizados como herramientas de violencia.

Cuando el terror habla de heridas reales

Lo que está haciendo que Leviticus destaque no es solo su propuesta estética, sino su capacidad para convertir una experiencia real y profundamente traumática en una obra de horror contemporáneo.

Las terapias de conversión siguen existiendo en distintos lugares del mundo, incluso bajo formas encubiertas. Aunque muchas veces se presentan como acompañamiento espiritual, asesoramiento familiar o procesos de “reorientación”, su objetivo sigue siendo el mismo: negar la identidad de las personas LGTBI+ y someterlas a procesos de violencia emocional, psicológica e incluso física.

Numerosos organismos internacionales, incluida la ONU, han denunciado estas prácticas como una forma de tortura. Y precisamente ahí reside la fuerza de esta película: no necesita exagerar demasiado porque la realidad ya resulta aterradora.

El auge del terror queer

En los últimos años, el cine de terror ha encontrado en las narrativas queer una nueva forma de profundidad. Películas como They/Them, Knife + Heart, Titane o incluso títulos más mainstream han demostrado que el miedo también puede servir para hablar de identidad, exclusión y supervivencia.

Leviticus entra directamente en esa conversación, pero con una propuesta todavía más frontal: no se limita a incluir personajes queer dentro del terror, sino que convierte la propia experiencia de la represión homosexual en el núcleo del horror.

Por eso muchos ya la consideran una de las grandes apuestas del llamado “terror gay” de 2026, una etiqueta que no busca frivolizar, sino reconocer cómo el género está sirviendo para contar historias queer desde nuevos lenguajes mucho más potentes.

Una película que llega en el momento adecuado

Leviticus terror gayEn un contexto internacional donde los discursos de odio vuelven a ganar espacio político y mediático, películas como Leviticus no solo entretienen: también incomodan, denuncian y obligan a mirar de frente realidades que todavía siguen ocurriendo.

El tráiler ha sido celebrado precisamente por eso: por no suavizar el tema, por no convertir el dolor en algo decorativo y por entender que el cine queer también puede ser rabia, denuncia y memoria.

La película todavía no tiene una fecha de estreno global completamente cerrada, pero ya se perfila como una de las producciones más esperadas dentro del circuito de festivales y del cine independiente de este año.

Porque a veces el verdadero miedo no está en los demonios ni en las casas encantadas. Está en quienes intentan convencerte de que amar está mal. Y ahí, ‘Leviticus’, parece tener mucho que decir.

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