
Creo en esas palabras que pronunció ‘La Más Grande’. No de manera literal, pero sí en lo que subyace en su discurso. Y es que a veces, como persona de más de 40 años, nos era muy necesario escapar de nuestra vida, del rechazo hacia nosotros mismos. Y una de las formas más sencillas que existían para conseguirlo era a través de historias ficticias repletas de fantasía, de felicidad, de divinismo que encontrábamos en películas. Unos films que sin ser LGTB+ han conectado con nuestro colectivo por estos motivos, formando parte ya de nuestra historia.
De hecho, no es algo que solo piense yo (¡estuviera bueno!). Existe, de hecho, una lista de films publicada por el medio estadounidense IndieWire con ‘las películas más LGTB+, que realmente no son LGTB+’. De todas ellas os rescatamos las que veré una y otra vez cada vez que tenga oportunidad.
El Mago de Oz puede ser el mejor ejemplo de ello. La primera película que vi con mi madre. Un film que contiene grandes referencias para nuestro colectivo. Sus metáforas y analogías, sus dobles sentidos de frases, canciones y acciones supusieron un código secreto en un principio: pasar del sepia al color, los habitantes de Munchkinland (Pequeñilandia en la versión española), a salir (“come out, come out”, otra manera de decir “salir del armario” en inglés), la negación de los sentimientos de un hombre sin corazón a través de El Espantapájaros, o contar con diálogos que ofrecen la posibilidad de ser o seguir lo que quieras:
“Unos siguen este camino (señalando a la izquierda), otros siguen el otro (señalando a la derecha) y hay gente que unas veces va por un camino y otras veces por el otro (señalando ambas opciones)”. Estas son algunas pequeñas referencias. Y es que este film da para un artículo de análisis mucho mayor, que dejaremos para otro número.
Si hablo de Winifred y las hermanas Sanderson, o lo que es lo mismo Bette Midler, Sarah Jessica Parker y Kathy Najimy, estoy seguro que sabes que hablamos de El Retorno de las Brujas. De nuevo el ‘divismo’ de una mala malísima, pero encantandora Bette Midler es otro claro ejemplo de estas pelis. Y es que estas tres divas de la comedia cuasi musical de Disney forman parte ya de nuestro imaginario.
Por cierto, es maravilloso el pequeño cameo drag con Kahmora Hall y Kornbread ‘The Snack’ Jeté y Ginger Minj en su secuela como ínfimo homenaje a nuestro colectivo.
Pero si hay un film que nos vuelve literalmente locxs, es sin duda La muerte os sienta tan bien. Meryl Streep, Goldie Hawn, Isabella Rossellini junto a Bruce Willis son los protagonistas de esta joya del cine para pasar un rato maravillosamente gay. Y es que hay algo en la historia de estas dos mujeres luchando y peleando por la belleza, la juventud, con suero de la inmortalidad incluido, que nos encanta y fascina.
Sus ya míticas escenas de Streep y Hawn son incluso homenajeadas por drag queens como, por ejemplo, Pupi Poisson en la primera edición de Drag Race España All Stars.
No podemos dejar de reseñar Sister Act. Este musical protagonizado por Whoopie Goldberg cuenta con momentos tan arco iris como la interpretación de ‘My Guy’ por ese adorable grupo de monjas, su banda sonora, amén del trio protagonista.
Otra película que nos enamora y nos hace disfrutar a partes iguales.
Glitter, Showgirls, El diablo viste de Prada, 101 dálmatas, Eva al desnudo, Ensalada de gemelas, Sirenas, Tomates verdes fritos, Barbarella, Magnolias de acero… son otras de estas historias que nos han llegado, nos han transportado y nos han hecho sentir.
Filmes icónicos que sin pretenderlo (o quizás sí) se han convertido en clásicos del cine LGTB+. Si nos has visto algunos, ya estás tardando en descubrirlos.

