
Cada edición de Operación Triunfo es un escaparate del talento joven en España, pero también un espejo de nuestra sociedad: sus avances, sus prejuicios y sus contradicciones. Y OT 2025 lo está dejando claro. Esta semana, el nominado Iván Rojo no solo se juega la permanencia en la Academia, también se ha convertido en víctima del hate en redes sociales, un fenómeno que debería preocuparnos a todxs.
Visibilidad LGTB+ en la Academia
Desde hace años, OT es un espacio donde las identidades diversas se muestran con naturalidad: concursantes gais, bisexuales, no binaries o simplemente fuera de la norma se presentan como son, sin disfraces. Esa visibilidad es oro puro para la juventud LGTB+ que los ve desde casa. Pero también conlleva un riesgo: convertirse en diana de insultos, mofas y ataques.
El caso de Iván Rojo
Iván Rojo, uno de los concursantes más comentados de esta edición, ha sido objeto de burlas en Twitter y TikTok por su forma de expresarse, por sus gestos en el escenario y hasta por su manera de vestir. Lo que en cualquier otro perfil se leería como “personalidad” o “estilo”, en él se convierte en excusa para el ataque.
El problema no es solo que estas críticas son injustas: es que, repetidas y amplificadas en redes, tienen un impacto directo en la salud mental. No olvidemos que hablamos de jóvenes de 20 años que, de la noche a la mañana, se enfrentan a la presión mediática de millones de ojos. Y mientras OT debería ser una plataforma para crecer, el hate lo convierte en una prueba emocional demasiado dura.
@francuellar26_ Es que me meeeeeeo con este tiooo jajajajajaj Es humooooor ❤️ #humor #ot2025 #operaciontriunfo #ivanrojo ♬ sonido original – Fran Cuéllar
@elcalvariodemario El hate hacía Iván Rojo… debe parar la verdad. #operaciontriunfo #ot2025 #paratiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii #musica #ivanrojo ♬ I Can Do Anything / Finale – Christopher Lennertz

No es la primera vez que ocurre. En ediciones anteriores, concursantes como Marina Jade o Nick Maylo sufrieron una presión similar. El denominador común: ser diferentes, salirse de la norma, ser queer o mostrar vulnerabilidad.
Redes sociales: altavoz y arma de doble filo
Las redes son parte esencial de OT: generan fandom, hacen virales canciones y convierten momentos en historia pop. Pero también son un campo minado cuando se utilizan para humillar. Cada tuit hiriente, cada meme cruel y cada comentario cargado de odio no es inocente: suma en la mochila de ansiedad e inseguridad de quienes están bajo el foco.
Por eso, el debate no es si hay que “defender” a concursantes como Iván. El debate es cómo eliminamos el hate, cómo educamos a la audiencia para entender que la crítica constructiva es válida, pero la crueldad gratuita no.
La salud mental como prioridad
En un momento donde la conversación social sobre salud mental está más viva que nunca, no podemos mirar hacia otro lado. Concursantes como Iván no son solo artistas en formación: son jóvenes que sienten, que sufren y que pueden ver afectada su autoestima por comentarios que se lanzan con una ligereza pasmosa.
El reto de OT no es solo formar cantantes: es también ser un espacio seguro, donde la diferencia se celebre y no se ataque.


