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La realidad y el deseo

El éxito de 'Una mujer fantástica' (dir. Sebastián Lelio) no se reduce al ámbito cinematográfico. ¿Qué avances está logrando la película en Chile?

La Academia de Hollywood viene reconociendo la calidad cinematográfica del cine chileno desde hace ya algunos años, ya sea con nominaciones que, a veces, no obtuvieron el premio final —caso de Pablo Larraín con No en 2013—, o bien concediéndole algunos de sus premios más relevantes: Película extranjera, Dirección, Fotografía, Animación.

Aunque las producciones de Vida de Pi y Mar adentro se presenten con nacionalidad española y estadounidense, respectivamente, los Oscars a Alejandro Amenábar (Mejor Director en 2005) y Claudio Miranda (Mejor Fotografía en 2013) sirvieron para inaugurar un palmarés que se completaría recientemente con los premios a Gabriel Osorio y Patricio Escala (Mejor Corto de Animación 2016 por Historia de un Oso) y Sebastián Lelio (Mejor Película Extranjera 2018 por Una mujer fantástica).

El Oscar conseguido por Una mujer fantástica alegró muchos corazones el pasado mes de febrero. Por primera vez en su historia, la cinematografía chilena se alzaba con un premio de la Academia norteamericana que reconocía a una de sus producciones como la mejor del año. Pero lo que arrebató el sentir de muchxs fue la historia que narraba la película: la historia de una REALIDAD. Así, con mayúsculas. La historia de Marina.

Marina (Daniela Vega), es una joven camarera que desea convertirse en cantante y pasar feliz el resto de su vida junto al hombre que ama, Orlando (Francisco Reyes). La mentalidad clausurante de la familia de Orlando, que prohíbe la relación al considerarla una completa aberración, debido a que Marina es una mujer transexual, se alzará entonces entre ellos como un obstáculo más difícil de superar que la propia muerte. En ese contexto, Marina tendrá que luchar para convertirse en lo que es: una mujer fuerte, una mujer que ama, una mujer fantástica.

Como decía, al margen de lo puramente cinematográfico, el éxito de Una mujer fantástica —incluida la participación de Daniela Vega en la ceremonia de entrega de premios— dio esperanzas a muchas personas transexuales chilenas a las que se les niega sus derechos fundamentales, personas que necesitan que el Gobierno del Palacio de la Moneda acceda a desarrollar e implementar una legislación que asegure la autodeterminación de género.

En este sentido, el encuentro entre Daniela Vega y Michelle Bachelet —que tuvo entre sus manos la estatuilla dorada— sirvió para que la actriz invitara a la ex-Presidenta chilena a sumarse a la lucha por la igualdad dirigiéndole las siguientes palabras:

            “En este país, al que yo regreso feliz con el equipo de la película, en mi carné sigue figurando un nombre que no es mi nombre. El país donde yo nací no me entrega la posibilidad de ser yo”.

Ser yo. Dos palabras aparentemente simples, dos palabras que se repiten a diario a lo largo y ancho del mundo y que, sin embargo, guardan en su significación el anhelo más profundo que puede albergar una persona.

Una mujer fantástica muestra al mundo esa realidad innegable —únicamente irreconocible por lxs haters—. Pero Chile, como España, como tantos otros países, también tiene una realidad que cae más acá de la expresión artística, más acá de los premios y las noticias de actualidad. Activistas como Alessia Injoque, “mujer trans, rompiendo prejuicios con empatía. Escéptica, fanática irrenunciable del pensamiento crítico”, como ella misma se define en su cuenta de Twitter, conocen esa realidad en primera persona —la viven en sus carnes a diario—, y tratan de cambiarla de muy diversas formas y desde diferentes ámbitos.

Aunque no he nacido ni vivo en Chile, sigo su cuenta porque me ganó su descripción de sí misma y, precisamente gracias a un retweet suyo, vía Movilh Joven —movimiento juvenil chileno que lucha por los D.D.H.H. y la diversidad sexual desde 2005—, me he topado con una imagen que ha ejercido una violencia sobre mi estado emocional —porque sí, le pese a quien le pese, soy lo que siento— que casi me hace vomitar el desayuno. Es la siguiente.

Una mujer fantástica

Lo que observo como ser humano en dicha imagen, y lo que analizo como filósofx, me resulta tan desagradable, desde el entrecomillado del verbo “sentir”, hasta la afirmación sonrojante “Los sentimientos no determinan la realidad”, que no me siento capaz en este momento de condensarlo aquí. Sólo diré una cosa: observen los rostros de los fotografiados, interpreten los sentimientos que registran y luego díganme si los mismos no determinan la realidad.

Reconozco que escribo estas líneas desde las entrañas —va emborronado, que diría mi amado Macedonio Fernández—, pero Injoque, más autorizada que yo para hablar de la realidad chilena, corre presta a subsanar mi apresuramiento mañanero y lo complementa con un fundamentado artículo, del que os recomiendo su lectura.

Para finalizar, a la Coordinadora Nacional ProFamilia de Chile —y a todxs aquellxs que se posicionan al lado del odio— le dedico estos versos de Luis Cernuda, que me sirven hoy para reconciliarme con la realidad (de lo) que siento, con la realidad que soy:

Existo, bien lo sé,

Porque le transparenta

El mundo a mis sentidos

Su amorosa presencia”.

 

Fuente
El PaísPoesía completa, Editorial Siruela, p. 111
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Tonix Ullén

Literatura, videojuegos, cómics, dinosaurios. Filósofx, pese a todo. La X es un espacio abierto. Es mi re-creo del amor, mi sitio de enrollarse.

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