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Mounir Baatour, abogado y fundador de la asociación LGTB+ Shams, se refugia en París tras ser amenazado de muerte en Túnez

El abogado tunecino y fundador de la asociación LGTB+ Shams, Mounir Baatour se dio a conocer el pasado verano tras presentar su candidatura a la presidencia de Túnez por el Partido Liberal

Sin embargo, las expectativas de que la situación del colectivo en el mundo árabe podía dar un giro de 180 grados se convirtieron en polvo, ya que la presión social y las amenazas de muerte de determinados grupos islamistas de extrema derecha le obligaron a retirar su candidatura para dar paso a un duelo de uno contra uno, el magnate Nabil Karoui (candidato por el partido Qalb Tounes) y el veterano profesor universitario Kaïs Saïd (presentó su candidatura de forma independiente apoyando el movimiento nacionalista tunecino y a los islamistas).

Las elecciones se celebraron el pasado mes de octubre y, como era de esperar, Saïd se hizo con la victoria, convirtiéndose así en el nuevo presidente de Túnez. En cuestión de ocho años, Túnez ha pasado de ser el corazón de la Primavera Árabe y uno de los países árabes más a la vanguardia a convertirse en un país gobernado por la extrema derecha islamista.

Tras los resultados de las elecciones, Baatour expuso un comunicado en su cuenta oficial de Twitter en el que se mostraba muy preocupado y «triste por mi país».

En dicho comunicado explicaba de una forma muy resumida los resultados de las elecciones presidenciales tunecinas, dejando al descubierto el tipo de persona que es Kaïs Saïd, un profesor de Derecho Constitucional ya retirado que había ejercido la docencia en las universidades de Susa y Túnez, de tendencia islamista y clasista.

Saïd se ganó el apoyo del 90% de jóvenes entre 18 y 25 años, de partidos islamistas como Ennahdha y de movimientos varios de extrema derecha. Realmente, se trata de una situación demasiado complicada para cualquier ciudadano tunecino con ganas de libertad, no solo para el colectivo LGTB+ (lo cual es más que evidente).

El pasado 15 de noviembre, Mounir Baatour anunció que había sido amenazado por cinco fetuas (pronunciamientos legales en el islam que se dan, principalmente, en países cuya legislación se basa en la Sharia), motivo por el cual anunció que abandonaba Túnez y buscaría refugio en Europa.

En el mismo comunicado especifica que ese refugio lo ha encontrado en Francia, concretamente en París. El abogado tunecino afirmó que “los islamistas no me harán callar”.

Casi tres meses después de abandonar su país natal, Baatour continúa su lucha por los derechos de las personas LGTB+ de Túnez desde Shams France, la sucursal de Shams destinada a todas las personas LGTB+ del Magreb y Oriente Medio residentes en Francia.

Mientras esto ocurre, en Europa, los movimientos de ultraderecha avanzan, y sus principales objetivos son los inmigrantes, las minorías étnicas, religiosas y sexuales y las mujeres. En lo que a nosotrxs respecta, cuando una persona es tanto inmigrante como LGTB+, el problema para esa persona es doble: Por un lado tiene la presión social por ser inmigrante, y por el otro, por ser LGTB+.

Además, en el primer caso, hay un factor que no solemos tener en cuenta: hay muchos miembros del colectivo LGTB+ que interiorizan el mensaje de intolerancia de la ultraderecha y lo manifiestan contra personas de su mismo colectivo por el hecho de ser “de fuera”, y esto ocurre en toda Europa y en todo el mundo occidental.

Hemos visto en los últimos años cómo partidos fascistas y movimientos nacionalistas se han visto potenciados hasta ascender al pódium de las fuerzas gubernamentales. El apoyo que han recibido por parte de personas LGTB+ es variable según el país, pero el simple hecho de que un solo miembro del colectivo apueste por este tipo de partidos (que van en contra de todxs nosotrxs) pone de manifiesto que la ultraderecha es capaz de influir en cualquier persona, inconsciente del peligro que supone para ella y para sus iguales, para que se ponga de su parte.

Ante una situación tan peliaguda como la de Túnez, nuestro deber es responder con firmeza en pro de aquellas personas que sufren castigos injustificados por ser quienes son, y nos tiene que entrar en la cabeza que tenemos hermanxs más allá de Occidente que necesitan nuestro apoyo.

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