Hepatitis A

Una pareja andaluza nos cuenta su infierno con la Hepatitis A

Una pareja andaluza ha hablado con Togayther para recomendar a gays y bisexuales que se vacunen y no infectarse de Hepatitis A.

Actualmente hay un brote de Hepatitis A en Andalucía que está afectando sobre todo a hombres que practican sexo con hombres.

Por eso, esta pareja de chicos andaluces se ha puesto en contacto con nosotros para contarnos cómo se infectaron del virus de la hepatitis, el infierno que pasaron hasta que la superaron y la recomendación que lanzan a la comunidad: ¡Hay que vacunarse!

Aquí os dejamos su testimonio. Desde Togayther, muchísimas gracias por vuestra contribución chicos.

 

Hoy queremos contaros nuestra experiencia ante el virus de la Hepatitis A. Mi pareja y yo, pasadas las navidades empezamos a notarnos algo cansados y con mal cuerpo. En mi caso, al tener una enfermedad digestiva pensé que podría tratarse de un repunte de la misma. Sin embargo, en el mes de febrero fue mi pareja la que empezó a notarse con la tensión baja, el cuerpo muy dolorido, nauseas y palidez en su rostro.

Mi pareja y yo, somos swingers o pareja liberal. En los días previos, conocimos a un chico que parecía estar tan sano como nosotros y mantuvimos sexo sin protección con él.

Una mañana, yo tenía el estómago muy revuelto pero fue mi pareja quien al no poder más, porque tenía muchos picores en todo el cuerpo, decidió ir a urgencias donde al entrar vieron su rostro y le pusieron suero ya que le dijeron llegaba muy deshidratado y con mal color. Le mandaron una analítica de sangre y fue entonces cuando vieron que tenía hepatitis, sin poder delimitar que tipo y para ello decirle que fuera a otro hospital donde poderle hacer ecografía y pruebas más detalladas de urgencias. Aunque le avisé a la doctora que era su pareja y había tenido días previos el cuerpo también fastidiado, me dijo que no me preocupara y no me hicieron pruebas.

Sin embargo, al llegar al hospital regional allí si decidieron hacernos las mismas pruebas a ambos y tras al menos seis horas esperando nos confirmaron que ambos teníamos hepatitis, eso sí, de malas formas, ya que nos lo comunicaron en una sala de espera y delante de todo el mundo, con lo que supone eso aún en la sociedad que vivimos.

Después en una consulta dos digestivos nos dieron las pautas que no serían otras que reposo y como mucho un paracetamol al día si daba fiebre para no dañar el hígado.

Es una enfermedad cargada de síntomas desagradables pero sin poder tomarnos apenas nada para mejorarnos.

Los siguientes días llegó la fase de ictericia, color amarillento en la piel, más náuseas, vértigos y demás. Fue una semana después cuando se ratificó que se trataba de Hepatitis de tipo A.

Tres semanas después fuimos al digestivo, el cual a mi pareja ya le dio de alta, ya que las transaminasas estaban de nuevo prácticamente en sus niveles correctos y la bilirrubina mejor, aunque le costó más bajar, lo que le provocó muchos picores durante todo el proceso. En mi caso fue más la elevación de transaminasas y vómitos que los picores. Mi chico en un mes ya estaba bien, mes que estuvimos de baja perdiendo como autónomos las ganancias y la productividad de todos esos días.

En mi caso hasta los seis meses siguientes no consiguieron bajar las transaminasas ya que además me pusieron una vacuna para otro asunto sin tener en cuenta la hepatitis que había pasado e hizo revolucionar por completo mi analítica y mi estado de salud. Lo que viene siendo una negligencia médica en toda regla.

Por último, lo que si destacamos, es que a las dos semanas nos hicieron una encuesta para ver causas de la enfermedad y de malas formas en un pasillo me preguntaron si tenía VIH y si era gay.

Pude contestarle que no a lo primero y que si a lo segundo, pero noté que estigmatizaba al colectivo y que además ni eran las formas ni el lugar.

Pero bueno lo superamos. Durante esos días cuidamos la higiene aún más, limpiando con lejía cada vez que usábamos el baño, usando cubiertos y platos propios e intentando la presencia de cuantas menos personas en casa mejor, únicamente por el tema de toallas o el baño ya que nos costó convencerles de que por el aire no se contagia la Hepatitis A.

Fue un brote en la costa del sol, zona en la que residimos, que esperemos no se repita y sobre todo que se refuercen las vacunas para la hepatitis que ahora mismo, al menos en ese momento, no había existencias en el hospital. Para quien la esté pasando ánimo y eso sí, una vez superada no volverá más.

Sobre Emilio Cuerva

Ojalá llegue pronto el día en que nadie se crea mejor que nadie, seríamos todos más felices. #StopLGTBIfobia

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