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El impacto del chemsex en los hombres GBHSH

Publicamos los principales datos de Homosalud2020 en el que describe el importante impacto de chemsex sobre la salud sexual, mental y social en el colectivo de hombres que tienen sexo con otros hombres

“Hay diferentes motivos por los que un hombre gay, bisexual  u otros hombres que tiene sexo con otros hombres (GBHSH) pueden  llegar a consumir drogas: ser hombre y a los hombres nos enseñan a consumir.  Se nos vende la imagen de que nuestro ocio, la diversión debe estar ligada al sexo (saunas, locales de sexo, películas porno…).

Y que el sexo tiene que ser duradero, ¿y qué necesitas para durar horas, días…? Si, además, no encajas en los cánones de belleza a la moda, llega el aislamiento, el malestar. Pero si utilizo unas drogas que me hacen obviar el malestar que me está generando, me voy a sentir más confortable a la hora de ligar con un tío al que no le importan tanto esos cánones porque también va colocado. Al final, es la consecuencia del modelo social establecido, la homofobia interiorizada, la vulnerabilidad…

Las apps facilitan que podamos contactar y que todo esto sea más visible. Y si quieres dejarlo, pero para conocer a alguien, vas a buscarlo en las apps…va a ser bastante más complicado. Entras en espiral. A los hombres, en general, no nos enseñan a querer y dejarnos querer, a vincularnos, a mostrar afectividad. No nos enseñan a follar, a explorar el placer, a disfrutar de nuestra sexualidad de forma plena. Follamos fatal” (Jordi G.).

“El modelo masculino nos aísla como personas lgtbi y eso condiciona que el colectivo tenga un consumo superior. En muchos casos, no tenemos recursos adaptados a nuestras necesidades”. (Rubén M.).

De ahí la importancia de situar toda esta problemática en el ámbito de los derechos y de la salud bio-psicosocial del colectivo.

Homosalud2020 tiene como objetivo describir el impacto del chemsex sobre la salud sexual, mental y social de los hombres gais, bisexuales y otros hombres que tiene sexo con hombres (GBHSH) para mejorar las estrategias de abordaje y evitar o reducir su impacto negativo.

El estudio se llevó a cabo por la ONG Stop Sida en colaboración con otras organizaciones LGTBI (Somos, Alega, Lamda, Alas, Gehitu) y el Plan Nacional sobre Drogas. Se promocionó a través de banners y mensajes instantáneos en apps de búsqueda de contactos.

Participaron 2.843 personas con una edad promedio de 39,9 años, siendo los participantes de 30 a 49 años los más numerosos (59,7%). La mayoría eran de origen español (81,0%), residían en ciudades grandes (68,7%), tenían estudios universitarios o superiores (60,7%), estaban activos profesionalmente (el 71,3% empleados o autónomos), y cerca de la mitad (48,5%) tenían un nivel de ingresos económicos de, al menos, 1.500€ mensuales.

La gran mayoría se definió como homosexual o gay (85,2%). El 77% declaró sentirse atraído solo por hombres cis, mientras el 22,6%, se siente atraído por hombres cis y otro(s) género(s) (mujeres cis y/o trans, y/o hombres trans).

Una gran parte dijo haber sido víctima de insultos (71%), amenazas (35%) y/o ataques (31%) al menos alguna vez en su vida, siendo dichos porcentajes en el último año de 14%, 4% y 2%, respectivamente.

En cuanto al uso de portales webs o apps de búsqueda de contacto sexual, solo el 5,6% de los participantes declaró no utilizarlas nunca.

La mayor parte de las personas, declaró tener buena o muy buena salud (86,7%), y buena o excelente condición física (65,6%). El 44,1% declaró vivir con alguna enfermedad crónica o algún problema de salud de larga duración. Un 37,1% dijo haber tenido alguna  infección de transmisión sexual (ITS) en el último año. El 21,4% (607) afirmaron tener VIH, en su mayoría con una carga viral indetectable (95,2%).

Por lo que respecta al bienestar emocional y la salud mental, en las últimas 2 semanas previas al estudio, un 17,4% declaran haber pensado o deseado morirse algunos días; 1,1% y 1,4% lo habían pensado más de la mitad de los días y casi todos los días, respectivamente. Un 36,2% con un problema de salud mental, había consultado o había sido diagnosticado en los últimos 12 meses.

En cuanto a las conductas sexuales, el 80,2% refirió haber tenido sexo con alguna pareja ocasional masculina y un 73,9%, no haber utilizado siempre el preservativo con las parejas ocasionales.

Entre los que no declararon tener el VIH (2.236), el 64,8% se había realizado la prueba en los últimos 12 meses (44,4% en los últimos 6 meses) y 11,6% comunicó no haberse realizado nunca la prueba del VIH. De estos hombres, un 10,2% y un 2,9% habían tomado profilaxis post  y preexposición (PrEP) frente al VIH alguna vez, respectivamente, y un 10,8% estaban actualmente tomando PrEP. En total, un 46,0% de los participantes sin el VIH no descartaban tomar la PrEP algún día o querían tomarla pero no sabían cómo ni dónde conseguirla.

Respecto a la satisfacción sexual, más de la mitad de los participantes (55,2%) dijeron sentirse satisfechos con su vida sexual. Un 8,3% afirmó no sentirse satisfecho porque solamente podía tener sexo con drogas.

Los resultados del estudio revelan que un 65,2% de los participantes habían consumido alguna vez drogas, más de la mitad (52,3%) lo había hecho en los últimos 12 meses y una cuarta parte las había consumido para tener sexo (27,5%). La prevalencia global de consumo de drogas en contextos de chemsex fue de 9,4%.

La edad de inicio al chemsex fue superior a la del consumo de drogas en general. La mitad de los participantes (49,4%) que habían realizado chemsex en los últimos 12 meses se iniciaron con más de 30 años. El 68,6% que realizaron chemsex en los últimos 12 meses, lo hicieron con una frecuencia mensual (al menos una vez), y un 22,3% afirmó que su gasto en la compra de drogas era alto o excesivo.

Las principales motivaciones relacionadas para el uso de sustancias fueron aumentar la libido (88,3%), desinhibirse sexualmente (85,7%), potenciar el placer (54,3%) e intensificar las sensaciones (52,5%). En cuanto al tipo de drogas consumidas en contextos de chemsex en los últimos 12 meses, destacan el poppers (85,7%), el GHB o GBL (72,9%), fármacos para potenciar la erección (72,9%), mefedrona (66,4%), metanfetamina (47,9%) y cocaína (43,8%).

La mayoría de encuentros sexuales se dieron en grupo (el 72,1% con tres o más hombres) y en lugares privados como la casa de otros (83,4%) o casa propia (71,7%). Para el 64,3% de los participantes el promedio de horas de una sesión de chemsex oscila entre 6 y 24 horas.

Los factores asociados a la práctica del chemsex son: la facilidad de acceso a las sustancias (gracias a contactos propios, contactos de contactos o en los mismos chills o sesiones), la homofobia interiorizada (que mejora gracias a esta práctica: no hay necesidad de justificar lo que gusta o no, cómo se debe actuar o no, con lo cual se superan dificultades de socialización y se mejora la autoestima), la identidad de grupo (al no darse esta prácticas entre heteros, por ejemplo) y, por último, el morbo, la curiosidad y la búsqueda del mantenimiento del placer

Entre los usuarios de chemsex en los últimos 12 meses, el 38,5% afirmó haberse inyectado drogas (slamming) de los cuales un 33,8% lo hizo en más de 10 ocasiones. El uso compartido de jeringuillas fue reportado por un 33,3% ´de los que practicaron slamming. Las drogas inyectadas con más frecuencia son la metanfetamina y mefedrona (61,7%, y 24,7%, respectivamente). Los principales motivos de la práctica del slamming fueron el “subidón” inmediato (50%) y aspectos relacionados con la práctica sexual como mayor intensidad y desinhibición. La curiosidad fue otro motivo.

En cuanto al impacto del chemsex sobre la sexual, mental y psicosocial, tres cuartas partes de los que afirmaron necesitar más de 2 días para recuperarse de una sesión, llegando a necesitar una semana en el 8,7% de los casos.

El 90,9% de los participantes que lo practicaron en los últimos 12 meses afirmaron que su estado físico no era el de siempre tras una sesión: la mitad, afirmaron sentir cansancio, dificultad de concentración, sentirse sin energías o fuerzas y sentir somnolencia. A nivel psicológico:  sentir tristeza, estar más sensibles, frustración por las altas expectativas cuando se asiste a un chill (que no suelen cumplirse), apatía o desgana, aislamiento que puede llevar a la soledad, irritabilidad o malhumor, inapetencia sexual, miedo a ser juzgados son las sensaciones usuales. El 16,5% de los usuarios de chemsex en los últimos 12 meses revelaron haber sufrido alguna sobredosis por consumo de drogas, la mayoría por consumo de GHB o GBL.

El 29,4% los participantes que habían practicado chemsex en los últimos 12 meses comunicaron estar preocupados por su consumo, principalmente por estar haciendo algo que no es correcto y perjudicial para su salud (80,8%), por los problemas de salud que les ha provocado el consumo (60,3%) y/o porque creen que dependen de las drogas para tener sexo (53,8%). Reconocen padecer una situación de difícil gestión (estar perdiendo el control sobre el consumo). El alto impacto a nivel económico del consumo es otra de las preocupaciones.

Estos son algunos testimonios recogidos de las entrevistas que se realizaron:

“ Las personas que hemos tenido una infancia de mierda y nos han machacado por nuestra sexualidad. Este tipo de personas, a veces, buscamos desinhibirnos y las drogas son el camino fácil. Si has tenido estos problemas, te crees inferior, tienes una inseguridad de la hostia que, por supuesto, se extrapola al sexo. Entonces tomas sustancias, te desinhibes y además de sientes seguro y entonces experimentas un sexo más placentero y cuando consumes, el sexo se siente más potente” (R.L.)

“Mi inseguridad va conmigo…a veces pienso “qué bien que puedo follar con este pibonazo, que va colocadísimo” y atribuyo a que acepta estar conmigo porque va así” (M.G.)

“Muchas veces empiezas el viernes y acabas el domingo por la tarde sin dormir, con lo cual implica un cansancio al día siguiente y el coste de oportunidad. Si dedicas el tiempo a esto lo quitas a amigos o familia” (J.P.)

“Que me vayan a juzgar, por eso lo escondo y me hincho a porros y eso es lo peor porque al final no me dejo ayudar y, conforme pasa el tiempo, más vulnerable estoy y cada vez me drogo más y cada vez me siento más triste, más solo” (H.D.)

“con las drogas, todos esos miedos, inseguridades o barreras, desaparecen pero esto también me hace muy infeliz porque sé que es algo autodestructivo; cada vez que caigo me siento más culpable” (O.J.)

Como conclusiones, el estudio revela que los usuarios de chemsex presentan mayor prevalencia de problemas relacionados con la salud mental; una mayor prevalencia de enfermedades crónicas o problemas de salud de larga duración, infección por el VIH, hepatitis C y/o de ITS.

Los usuarios de chemsex sin el VIH tuvieron una probabilidad 3,6 veces mayor de estar en PrEP que el resto de participantes que consumían drogas. Finalmente, en relación con las conductas sexuales, los usuarios de chemsex presentan un mayor número de parejas sexuales masculinas, un menor uso consistente del preservativo con estas parejas, y una mayor probabilidad de haber recibido dinero, drogas, etc. a cambio de compañía o sexo.

En base a todo ello, los investigadores remarcan que, dada la elevada prevalencia de consumo de drogas registrada en su estudio en hombres GBHSH, su abordaje debe de estar centrado y adaptado a las necesidades de cada usuario.

En lugar de centrarse sólo en  riesgo asociado al chemsex, se tiene que trabajar también con temas relacionados con el deseo, el morbo, la autoestima y la aceptación social de los individuos. Se confirma el impacto del chemsex en la salud física, sexual, mental y social de los hombres GBHSH que lo practican, incluida la esfera familiar y/o laboral entre aquellos con un consumo más problemático.

Por esta razón, en Homosalud 2020 se subraya la necesidad de una mayor formación de los profesionales de la salud sobre uso sexualizado de drogas, así como la inclusión de pares en los programas de abordaje del chemsex.

Desde octubre de 2015, Stop Sida ofrece el servicio ChemSex Support, un espacio totalmente confidencial, anónimo, gratuito y respetuoso con la vivencia de la sexualidad y el consumo de drogas y otras sustancias en las relaciones sexuales.

La atención se lleva a cabo por un trabajador social y un equipo de psicólogos y voluntarios pares; usuarios y ex-usuarios en chemsex que han sido formados en salud sexual  y que son parte de la Comisión de ChemSex Support desde donde se organizan para realizar diversas acciones (acogidas y acompañamiento a nuevos usuarios, actividades de ocio alternativas,  campañas de reducción  de riesgos, servicio de consulta on line…).

La atención se puede hacer de forma presencial o por videoconferencia (no importa la ciudad en donde estés). Sólo tienes que llamarnos y pedir cita (934 522 435). En www.chemsex.info puedes encontrar información sobre drogas, manejo e interacciones, qué hacer si te pasas, cómo y dónde pedir ayuda…Y además tienes chemsex.info/chemical-bloggers/  donde diversos colaboradores comparten sus experiencias y, de esta forma, dar a conocer este fenómeno desde una visión más global. Comunicar nos ayuda a entendernos pero también a cuidarnos y aprender a gestionar nuestras vidas respetando la diversidad.

Si tienes dudas, no te cortes, sólo tienes que escribirme:

  • Cibereducador en Salud Sexual, Stop Sida
  • Whatsapp/Telegram  636 33 86 78
  • www.stopsida.org  (Investigación, informes o reportes técnicos)

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