Salud Sexual

La circuncisión masculina reduce el riesgo de infección del VIH

Varios estudios confirman que la circuncisión masculina reduce el riesgo de infección del VIH a través del sexo.

La eliminación del prepucio mediante la circuncisión puede reducir el riesgo de transmisión del VIH de mujer a hombre en torno al 65%, por eso es importante para todos aquellos hombres bisexuales que practiquen sexo con mujeres.

Esto se debe a la capa de queratina que existe en los penes. La queratina es una proteína rica en azufre que se encuentra en las células de la piel, formando una barrera que evita que el VIH entre en el cuerpo a través del contacto de la piel.

En la cara interna del prepucio, que no está expuesta cuando el pene está flácido, la capa de queratina es mucho más delgada que la superficie externa o en el glande. Lo mismo ocurre con el frenillo, donde la capa de queratina es inesistente.

circuncisión masculina

Además, las células de Langerhans son las responsables de atrapar los organismos patógenos y llevarlos a los nódulos linfáticos para informar al sistema inmunológico. A pesar de que se encontraron grandes densidades de células de Langerhans en la zona exterior del prepucio, estas células se encontraban más cerca de la superficie de la piel en la zona interior del mismo y en el frenillo.

“Las células de Langerhans superficiales en la zona interna del prepucio y el frenillo están poco protegidas por la queratina y, así, podrían desempeñar un papel importante en la infección primaria masculina”, escriben los autores. “Estos hallazgos proporcionan una posible explicación anatómica del efecto protector de la circuncisión masculina, observado desde el punto de vista epidemiológico”.

Otras células susceptibles al VIH, como las células dendríticas, las células T CD4 y los macrófagos, sólo fueron encontradas en capas más profundas de la piel, por lo que es poco probable que constituyan una ruta de infección por VIH a menos que la piel tenga heridas o esté inflamada.

El grupo de investigadores explica que cuando el pene está erecto, la superficie interna del prepucio queda expuesta y estirada, lo que la pone en contacto directo con las secreciones vaginales infectadas por VIH durante la práctica del sexo sin protección. Sin embargo, también señala que la cavidad formada por el prepucio a lo largo de la cabeza del pene podría actuar como un almacén para el VIH tras la relación sexual, aumentando el tiempo que la zona interna del prepucio se expone al virus.

 

Referencia: McCoombe SG et al. Potential HIV-1 target cells in the human penis. AIDS 20: 1491-1495, 2006.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH

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