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Relatos LGTB+: ‘Último Suspiro’, con motivo del Día Internacional contra la LGTBIfobia

La autora Sandra Ropero vuelve a compartir con todxs nosotrxs un relato LGTB+ con motivo del Día Internacional contra la LGTBIfobia, celebrado el pasado 17 de mayo

ÚLTIMO SUSPIRO

No todas las historias terminan bien. Algunas almas son tan pequeñas, que cuando llegan a sus límites estallan. La presión les puede, la humillación y el bullying les deprime. Pasan muy malos momentos por algo que no han elegido. Nacieron así. Y a veces en vez de buscar refugio en sus seres queridos, lo llevan por dentro porque están cansados de ser mirados como bichos raros.  

Nadie debería dar explicaciones por su identidad u orientación sexual. Ser una persona es lo único que debería importar. Y al final llega un día en que todo se nubla y acaban desconectando de la vida. Demasiados comentarios despectivos y rechazos: “Marimacho de mierda, maricón vas perdiendo aceite, por mucho que quieras ser una chica nadie te quita el rabo que tienes entre las piernas”.  
Se marchan para siempre. Por ser vulnerables. Por ser diferentes a lo que dicta la sociedad. 

Perdemos cada vez que una persona se suicida. Mucho hemos avanzado, pero aún es necesario un poco más, no se puede dejar de educar hasta que la LGTBfobia sea un mal recuerdo que en más de una ocasión acabó con la vida de alguien.  

A veces me gustaría meterme en la cabeza de las personas que rechazan lo que no es normal y saber el porqué de ese rechazo.
Cuando nacemos lo hacemos sin prejuicios. Un bebé no nace racista, ni machista, ni homófobo.
Esos prejuicios los van adquiriendo en la televisión, en la calle o en sus propias casas. La educación en las aulas es necesaria. Hacer evidente la realidad es necesario. Ya que hay estudiantes que no se identifican con su cuerpo o se sienten atraídos por alguien de su mismo sexo. Y el entorno no sabe cómo actuar. Sería tan fácil como respetar y verlo con naturalidad, pero la cultura que llevamos a nuestras espaldas hace que algunos piensen que la transexualidad, la homosexualidad o la bisexualidad son enfermedades y tienen cura.
¡Mirémonos como seres humanos y nada más! 

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