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Redadas policiales en locales LGTB+ en Rusia

La policía rusa ha llevado a cabo asaltos en locales LGTB+ bajo el pretexto de "búsqueda de estupefacientes". Los hechos se dan tras la declaración del movimiento LGTB+ como un grupo extremista por parte del Tribunal Supremo ruso

Las tensiones en Rusia han alcanzado un nuevo nivel tras la decisión del Tribunal Supremo de declarar al «movimiento internacional LGBT» como una «organización extremista». Inmediatamente después de esta sentencia, la policía rusa llevó a cabo redadas en al menos tres locales gays en Moscú, generando una gran preocupación y desasosiego en la comunidad LGBTQ+.

Las redadas fueron inicialmente justificadas bajo el pretexto de buscar estupefacientes. Estas tuvieron lugar en sitios emblemáticos de la vida nocturna LGBT+, como el Mono Bar y la Hunters Party. A pesar de la negación por parte de algunos locales y autoridades policiales, testigos y material audiovisual respaldan la versión de que se fotografiaron pasaportes y se obligó a las personas a tumbarse boca abajo durante las incursiones.

La bloguera transexual Milana Petrova, activista LGBT, compartió información sobre las redadas. Petrova señaló que también se llevaron a cabo en fiestas privadas LGBT+. Esto constituye un paso preocupante en la represión, yendo más allá de los clubes nocturnos. Estas acciones despiertan preocupación e inseguridad en la comunidad LGBT+ rusa.

El Gobierno ruso continúa su represión del colectivo

La prohibición del movimiento LGBT y la calificación como «extremista» marcan un giro autoritario en la política rusa. La sentencia del Tribunal Supremo prohíbe cualquier forma de propaganda o publicidad relacionada con la temática LGBT+. Esta se extiende a informar sobre el tema o fomentar el activismo en favor de los derechos de las personas LGBT+. Esta medida sigue en línea con la tendencia represiva del gobierno ruso de restringir progresivamente los derechos de este colectivo, actitud iniciada en 2013.

La situación se agrava con el cierre de locales gays, como el «Central Station» de San Petersburgo, que anunció su clausura tras la sentencia del Tribunal Supremo. La presión gubernamental también se extiende a la renovación de contratos de alquiler, utilizando la prohibición como pretexto para el cierre de establecimientos.

Un asunto de preocupación internacional

A pesar de la condena internacional, con la ONU manifestándose en contra de la decisión, el gobierno de Putin persiste en una línea represiva y discriminatoria. La legislación rusa, cada vez más restrictiva, relega las relaciones homosexuales al ámbito privado, reforzando un mensaje homofóbico en la sociedad y perpetuando crímenes de odio.

La respuesta del presidente Putin, que ha ridiculizado a las minorías sexuales y criticado las tendencias occidentales, sugiere un intento de convertir a Rusia en una «reserva moral» contra la “decadencia de occidente”. Activistas y defensores de derechos humanos, incluyendo organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, denuncian esta deriva autoritaria y la violación sistemática de los derechos fundamentales en Rusia.

La situación en Rusia se trata de un asunto de preocupación internacional. Constituye un importante paso atrás en derechos y legislación LGTB+, poniendo en peligro la integridad del colectivo en la sociedad rusa. 

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