Legislacion

La ‘Ley Zerolo’, un nuevo paso para acabar con la discriminación

Al inicio del verano del año 2022, el Congreso de los Diputados aprobó la llamada ‘Ley Zerolo’, una proposición de ley cuyo fin es prevenir y acabar con todas las formas de discriminación

Esta ley contempla sanciones que varían de entre 300 y 500.000 euros (dependiendo de la gravedad) por delitos de odio contra otras personas por su lugar de nacimiento, género, orientación sexual, religión, etnia, edad y condición económica, entre otros motivos. Como era de esperar, todas las formaciones políticas con representación en el Congreso mostraron su postura respecto a esta ley.

No obstante, ¿sabemos cuáles son todos los puntos que contempla la Ley Zerolo?

La Ley 15/2022, de 12 de julio, integral para la igualdad de trato y la no discriminación, también llamada Ley Zerolo (publicada en el BOE el pasado 13 de julio), se enmarca en el Artículo 14 de la Constitución, sobre el derecho a la igualdad y la no discriminación, además de otros artículos de la Constitución y directivas europeas desde las que se trabaja para proteger a las víctimas de discriminación, principalmente por racismo y xenofobia. La discriminación, en todos los ámbitos, ha ido in crescendo vertiginosamente desde las diversas crisis que se han vivido en Europa en la última década, y esa discriminación afecta, a veces en primer lugar, a nosotrxs, el colectivo LGTB+.

En diversas zonas de Europa, los derechos del colectivo están ampliamente reconocidos, con numerosas leyes aprobadas en nuestro favor. Sin embargo, a la hora de la verdad, vemos claramente las carencias de esas leyes cuando solo afecta a una parte de las minorías que se enfrentan a situaciones que las personas normativas no viven en su día a día. En nuestro caso, la discriminación es palpable desde la educación que nos dan desde pequeñxs, afectando en mayor medida a las personas trans. Y no se trata solo del bullying y el rechazo familiar, sino el rechazo en el entorno laboral y sanitario y también en casos de denuncias por agresiones, en los cuales no se le permite a la víctima poner la denuncia o no se contabiliza como agresión.

Es por eso que la Ley Zerolo, en palabras textuales, “busca prevenir y erradicar cualquier forma de discriminación y proteger a las víctimas”. “No pretende tanto reconocer nuevos derechos como garantizar los que ya existen”. Para ello, se establecen una serie de medidas que atañen a los sectores educativo, sanitario y laboral con el fin de incluir a las minorías y suprimir los estereotipos, e incluyen una formación específica para el trato a la diversidad en todos estos ámbitos.

La ley, pese a que posee medidas calificadas como ‘positivas’ y ‘razonables’, no ha estado exenta de polémica en el momento en el que se comienza a hablar de las sanciones.

Dichas sanciones oscilan entre los 300 y los 500.000 euros, dependiendo de la gravedad del delito de odio. Se penalizarán no solo los delitos por LGTBIfobia, sino también el racismo y la aporofobia, haciendo especial hincapié en el antigitanismo.

El debate parte desde en qué momento consideramos que hay discriminación evidente, ya que, en muchos casos, la discriminación puede venir imbuida por la sociedad y el entorno en el que se ha criado una persona, sin que esa persona sea consciente ni tenga voluntad de discriminar a nadie. Es por eso que no solo hace falta una ley que garantice el cumplimiento del Artículo 14 de la Constitución, sino también una educación para toda la sociedad basada en la no discriminación a la diversidad, de modo que la eliminación de los delitos de odio sea una tarea mucho más fácil.

Como es evidente, los delitos de odio no pueden salir gratis. En los últimos años, estos han crecido como la espuma, llegando a niveles que nos llevan a otros tiempos en los que el odio a la diversidad era lo que imperaba.

Tan solo haciendo referencia a la LGTBIfobia, cada día estamos lamentando sucesos, acoso, agresiones, bullying e incluso asesinatos a personas LGTB+ por el mero hecho de ser quienes son, por el odio que se sigue generando en torno a nosotrxs. Al margen del hartazgo de las personas del colectivo de que ocurran estas cosas, a nivel social estamos viviendo un retroceso importante en cuanto a la discriminación se refiere. Cada vez son más las muestras abiertas de racismo, de LGTBIfobia, de misoginia, aporofobia, xenofobia… y cada vez son más violentas.

La Ley Zerolo entró en vigor el pasado 14 de julio, y pretende garantizar el derecho a la no discriminación por cuestiones de nacimiento, género, religión, etnia, orientación sexual y situación económica y social, entre otras cosas. Y esto incluirá sanciones económicas para quienes cometan delitos de odio.

Esta ley puede ser el cortafuegos que necesitamos tanto las personas LGTB+ como el resto de la diversidad para empezar a ponerle un freno eficaz a la discriminación y a los delitos de odio. Necesitamos ponerle fin al odio y a la discriminación para poder vivir plenamente integradxs en la sociedad, con igualdad real de trato y de oportunidades.

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