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La invisibilidad de las mujeres bisexuales en el sector salud

Pese a que las mujeres bisexuales son el mayor subgrupo del colectivo LGTB+, su identidad es minimizada en la atención e investigación sanitaria

La invisibilidad de las mujeres bisexuales en la investigación clínica es un asunto que no recibe la importancia que merece a pesar de representar un caso más de bifobia. Esto produce consecuencias muy importantes en las personas de este grupo, ya que a partir de dicha bifobia se llevan a cabo conductas discriminatorias y cierta estigmatización de la bisexualidad. 

A menudo, las definiciones binarias (aquellas que hacen alusión a homosexual y heterosexual) de la sexualidad invisibilizan a otros miembros de la comunidad LGTB+ en ámbitos como el de la salud, donde las mujeres bisexuales no reciben la atención y el acceso a los recursos que requieren. 

Asimismo, no cuestionar la sexualidad binaria puede permitir estereotipos bifóbicos establecidos en la sociedad como el de que las mujeres bisexuales son en realidad mujeres lesbianas en el armario o mujeres heterosexuales que están pasando por una fase. 

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Diario Público

En el año 2011, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU (HHS), el Instituto de Medicina (IOM) y los Institutos Nacionales de Salud (NIH) ya reconocieron la inequidad en salud que sufren las minorías sexuales y de género (SGM), por lo que se recomendó priorizar los intereses de salud de tales minorías. Lejos de querer alejarse de las definiciones binarias de sexualidad, un informe de seguimiento de NIH demostró que de los 279 estudios centrados en salud de SGM que se financiaron en 2012, solo uno se centró exclusivamente en las mujeres bisexuales. 

Algo realmente preocupante sobre todo cuando las mujeres bisexuales componen el subgrupo más grande dentro de las comunidades de minorías sexuales LGTB+, un dato que no todos conocen. Es por ello que hacer que el acceso a los servicios de salud sea equitativo llevará consigo una confrontación que cambie el paradigma con los sesgos culturales y el desmantelamiento de los mitos persistentes que han generado y sostenido la invisibilidad de las mujeres bisexuales en el ámbito sanitario. 

A pesar de que sea una dinámica común, agrupar a las mujeres bisexuales junto a las mujeres lesbianas necesita una corrección inmediata en la investigación sanitaria ya que reproduce el monosexismo (es decir, la visión de que la atracción sexual es solo hacia un género) además de que reduce a la misma vez la posibilidad de atender adecuadamente a las mujeres bisexuales que acudan a los centros médicos. 

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Clarín

De este modo, agrupar a ambas comunidades de mujeres en un mismo grupo solamente parece expresar la esperanza de que ese colectivo cada vez se vuelva más homogéneo, en el sentido de que algunas mujeres bisexuales acaben identificándose como lesbianas y otras «regresen» a ser heterosexuales. A través de esto se reproduce un binario monosexual limpio y ordenado que no beneficia a ninguno de los colectivos. Con ello, se llevan a cabo actitudes dañinas hacia pacientes cuya salud depende de una aceptación más inclusiva de la diversidad y pluralidad sexual y de género. 

«Los jóvenes bisexuales tienen menos probabilidades que las personas homosexuales de salir del armario con sus médicos, a pesar de su mayor riesgo».

No hay duda de que a pesar de todos los avances que se han conseguido en la sociedad, la sexualidad sigue siendo un tema culturalmente tabú, incluso cuando es clínicamente relevante. En Estados Unidos por ejemplo, la recopilación de datos sobre orientación sexual e identidad de género (SOGI) es relativamente nueva en la investigación de salud e incluso completamente nueva en la documentación clínica. Es por esto que cada vez son más los movimientos que exigen cambios en este campo de tal forma que se añadan nuevas variables a la hora de tratar a los pacientes. 

En el caso de la orientación sexual, un estudio demostró que el 80% de los médicos asumen que los pacientes no quieren que se les pregunte sobre dicho aspecto ya que consideran que puede ser algo incómodo o inapropiado. Sin embargo, las encuestas nacionales LGTB+ y de pacientes heterosexuales, demostraron que solo un 10% de los encuestados no revelaría su identidad sexual, al contrario de un 60%, los cuales consideraron incluso que dicho aspecto era relevante para su atención.  Esto se explica ya que algunos médicos, a diferencia de sus pacientes, consideran la sexualidad como un tema tabú. Es por ello que esta dinámica puede acrecentar la invisibilidad de las mujeres bisexuales. 

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A partir de la misma, las autoridades sanitarias buscan pistas en el género de la pareja romántica o sexual de un paciente para dar así con su orientación sexual. Así pues, dos mujeres en una relación tienden a leerse como lesbianas, dos hombres como homosexuales y un hombre y una mujer como heterosexuales, cuando cualquiera de estas parejas podría estar compuesta por personas bisexuales, un aspecto relevante para la atención del paciente. Con ello, la bisexualidad vuelve a estar oculta. 

En el caso de las mujeres bisexuales, pese a que sea el subgrupo más grande en el colectivo LGTB+, es menos probable que sean bienvenidas en espacios del colectivo. En este sentido, cuando un paciente bisexual sale del armario durante un encuentro clínico, algunos médicos responden recomendando recursos LGTB+, lo que puede ser experimentado como negativo por un paciente bisexual que no siente que el colectivo sea inclusivo de por sí. 

Reducir la invisibilidad

Los temas poco investigados son naturalmente menos entendidos y abordados por parte de la sociedad. Así se ha demostrado a lo largo de la historia con los escasos estudios que existen sobre las mujeres bisexuales en el ámbito sanitario. Además de las pocas investigaciones que hay, las únicas que se encuentran llegan incluso a mezclar a pacientes bisexuales con pacientes homosexuales, algo que evidentemente exacerba la invisibilidad y daña a la salud de las mujeres bisexuales en este caso. 

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Es por esto que a través de recientes investigaciones se ha demostrado que al no tratar exclusivamente a las pacientes bisexuales se están ignorando riesgos que pacientes de otra orientación sexual no sufren en general, como el de protagonizar una coerción reproductiva, una mayor tasa de cáncer de cuello uterino, entre otros más. 

Así pues, se permiten estereotipos bifóbicos que contribuyen a aumentar el estrés de estas minorías, ocasionando a través de esta bifobia riesgos en la salud mental y física de tales pacientes. Teniendo en cuenta todo ello, el conocimiento de que es menos probable que un paciente salga con familiares y amigos del armario para reconocer su bisexualidad, debería incitar a los médicos a atender esta situación y expresar su apoyo. Este enfoque es el que tienen varias investigaciones actuales centradas en la bisexualidad, con los que se pretende sobre todo ayudar a las mujeres bisexuales a sentirse más seguras en este campo. 

 


Datos obtenidos de:

Bisexual Women’s Invisibility on Healthcare. Carly P. Smith, PhD and Daniel R. George, PhD, MSc. https://journalofethics.ama-assn.org/article/bisexual-womens-invisibility-health-care/2021-07

 

 

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