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El responsable LGTB de UGT es denunciado por delito de odio

"Los gais de derechas no podéis dar más asco", este es el tuit de la polémica que ha metido a Toño Abad, responsable del departamento de Acción LGTBI del sindicato UGT y director del Observatorio valenciano contra la LGTBIfobia, en un lío

La libertad de expresión, un derecho fundamental en cualquier sociedad democrática, a veces se ve desafiada por declaraciones controvertidas que generan polémica y, en algunos casos, acciones legales. En esta ocasión, Toño Abad, el responsable LGTB de UGT y director del Observatorio valenciano contra la LGTBIfobia, se encuentra en el ojo de la tormenta tras un tuit que ha desencadenado una denuncia por delito de odio.

El tuit de la polémica

El controversial mensaje que generó la reacción se refiere a la afirmación de Abad de que «los gais de derechas no podéis dar más asco. ¡Vendidos!«. Estas palabras, publicadas en la red social Twitter (actualmente X) el pasado 23 de noviembre, no solo han causado revuelo entre la comunidad LGTB+, sino que también han llevado a la presentación de una denuncia formal por delito de odio.

Reformas en las leyes LGTB+

El tuit nace como consecuencia de la reforma de la Ley LGTBI y de la Ley Trans, una propuesta del Partido Popular madrileño, liderado por Isabel Díaz Ayuso. Bajo esta afirmación, Abad adjunta una fotografía del monitor del sistema de votación del hemiciclo de la Asamblea de Madrid, donde se observa una mayoría favorable a la reforma de estas leyes LGTB+.

La denuncia

Víctor Soriano i Piqueras, no tardó en cuestionar las palabras del tuit de Abad y, a las pocas horas de su publicación, presentó una denuncia contra el alto cargo de UGT. El abogado valenciano denunciaba un supuesto delito de odio, acudiendo al art. 510 del Código Penal. Este artículo castiga a todo aquel que produzca, elabore o distribuya contenido que sirva para fomentar, promover o incitar el odio hacia un grupo o persona por, entre otros motivos, su ideología, religión, creencias, orientación o identidad sexual.

Al tratarse del responsable LGTB de UGT, el tuit contó con una mayor proyección, siendo visto por 771.000 personas, hecho que agrava la situación. El Código Penal contempla penas de prisión de seis meses a dos años por este delito, además del pago de una multa.

UGT socialmente cuestionada por el tuit de Abad

UGT, como uno de los sindicatos más grandes e influyentes en España, se encuentra ahora en una posición delicada. La organización sindical, que aboga por los derechos laborales y la igualdad, se ve cuestionada por las declaraciones de su propio representante LGTB+.

La denuncia presentada argumenta que el tuit de Toño Abad va en contra de los principios de no discriminación y respeto hacia la diversidad, principios que UGT debería defender. La controversia también destaca la compleja relación entre la política y la identidad LGTB, recordando que la diversidad no se limita a las preferencias políticas.

Otros tuits polémicos de Toño Abad

No es la primera vez que el sindicalista se enfrenta a la polémica. Abad escribía hace escasos días un tuit en el que decía: «Imagínate que te toca al lado de semejante asquerosa y su hija. Al menos, alguien ha dejado de olerlas para volar tranquilo», haciendo referencia a la dirigente de Vox, Rocío Monasterio, y a la hija de esta tras haber sido invitadas por el piloto de vuelo a la cabina del avión.

También recientemente, Abad llamaba «animales» a ciertos simpatizantes de Vox a los que acusaba de boicotear un acto conmemorativo por el 25N a las 52 mujeres víctimas de violencia de género asesinadas en lo que va de año.

En un momento en que la sociedad busca construir puentes y fomentar el respeto mutuo, las declaraciones que generalizan y descalifican a un grupo específico pueden minar esos esfuerzos. La denuncia contra Abad plantea la pregunta sobre cómo se pueden conciliar las diferencias ideológicas sin recurrir a estigmatizaciones que alimentan la polarización.

La denuncia contra Toño Abad destaca la importancia de la responsabilidad en el uso de las plataformas digitales, especialmente para figuras públicas, poniendo sobre la mesa cómo las organizaciones deben gestionar situaciones en las que sus miembros expresan opiniones que pueden entrar en conflicto con los principios fundamentales que defienden.

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