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Homofobia

Túnez, un ejemplo ‘democrático’ que persigue y encarcela a homosexuales.

Alrededor de 60 o 70 personas son arrestadas al año en Túnez por su orientación sexual.

El pasado mes de diciembre, Achref y Sabri, de 20 y 22 años fueron detenidos por pasear juntos en una calle céntrica de Susa. Los jóvenes fueron sometidos a los denominadas “test anales”, una práctica llevaba a cabo por la policía denigrante, inhumana y sin ninguna validez científica.

Túnez a pesar de ser una de las ciudades árabes más progresistas, uno de los pocos ejemplos de democracia tras la Primavera Árabe sigue ejecutando y manteniendo el artículo 230 de su Código Penal, que criminaliza las actividades sexuales, y es por el que numerosos jóvenes son encarcelados en las calles de Túnez.

«No hay persecución a los homosexuales. Hay leyes que existen y se aplican. Esto no es Europa, es un país musulmán. Hay que observar cómo evolucionan las cosas», defiende el ministro de Interior tunecino, Hedi Majdoub. Tiene otras preocupaciones más inminentes que prefiere discutir: el regreso de yihadistas tunecinos, el desempleo y la crisis económica que atraviesa el país.

Baatour presidente de la asociación Shams, de las cual forman parte todas las organizaciones pertenecientes a la comunidad LGTB, lucha por la abolición de ese artículo. Baatour abrazo el activismo al pasar por la cárcel, condenado por sodomía. Además como el resto de los encarcelados por su orientación sexual tuvo que pasar los “test anales”, se negó y fue tratado como un animal por la policía. La ONU condena este tipo de pruebas, apelando que se trata de tortura además de no poseer ninguna validez científica, y que atenta contra la dignidad de las personas.

La palabra “homosexual” es considerada una etiqueta en el país, una etiqueta capaz de desvelarte tu propio destino, pues numerosos jóvenes confiesan haber sido víctimas de abusos por parte, incluso, de sus propios compañeros de clase. Muchos de estos jóvenes confiesan que a veces son engañados a través de aplicaciones, como Grinder, acuden a lo que creían que iba a ser una cita con un chico y son grabados por otros jóvenes que los amenazan con contarlo todo a la Policía. Los jóvenes homosexuales no se atreven a denunciar estas prácticas debido a que esa denuncia se les podría volver en su contra, y acabar detenidos en virtud del artículo 230.

Shams acaba de estrenar en el país un corto-documental sobre la persecución que sufren aún los homosexuales en Túnez. Pretenden concienciar y además enseñar al resto del mundo las atrocidades que se comenten contra ese colectivo. Ni los medios de comunicación ni la política hacen nada para solventar esta situación y lo único que consiguen es acentuar el odio de la población hacia los homosexuales. Shams intenta por todos los medios normalizar la situación en el país y evitar que más jóvenes acaben encarcelados o suicidándose por la presión de la situación.

Tu vida no puede depender si a un grupo de personas les parece bien tu orientación sexual, aun en el año 2017 seguimos experimentando situaciones de odio hacia el colectivo LGTB. Entre todos debemos evolucionar, concienciar a la sociedad desde pequeños, pues en ellos está el futuro. Conseguir que países como Túnez disfruten de la diversidad y la diferencia que existen dentro de sus fronteras, pues esto debe verse como una ventaja y no como un problema.

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