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Reflexiones Torrijeras: El precio travesti

Nuestra Torrija Asúcar vuelve para ofrecernos su visión y reflexión sobre el trabajo de las travestis y su importante valor como artistas

Querides amigues:

La profesión de transformistas es una de las profesiones más desconocidas del mundo. Yo también desconozco cómo se llama la profesión de las personas que observan el espacio exterior. Las listas que me leen, que sé que hay muchas, dirán: “la chochona no sabe que se llaman astrónomos”. No querida, me refiero a otros. Y no voy ahora a emplear mi tiempo en explicártelo.

Pero como se que sois inteligentes, imaginaos por un momento, que un astrónomo sabe a pies juntillas toda la elaboración del montaje de una transformista como yo (escribo esto descojonada porque no veo muy claro este ejemplo).

O mejor amigue inteligente, plantéatelo del revés. Que esta guapa travesti que os escribe, sepa a cuántos años luz está Pegaso de Saturno, cuál es la velocidad de un cometa que pasará rozando por Casiopea o cómo un agujero negro chupa y chupa toda cosa viva o muerta al pasar chulamente cerca suya. Y por decírtelo por escrito en letra negrita y cursiva tiene un precio (que lo vale) … ¿no me imaginas verdad?

Aunque si me pongo, me pongo y hago un trazo físico para llevarlo al elevado conocimiento de un físico, pero solamente para que no me tomes por una osada (que lo soy) o una inconciente (que también lo soy cuando duermo) y se me cae la baba en la almohada.

Con todo esto te quiero explicar que es difícil saber cómo conocer una profesión como la mía y la de tantas compañeras. Desde que se ponen en contacto contigo, te piden presupuesto, las más de dos horas de show con treinta canciones, cómo tienes que ir y volver del evento; y por último cómo debes ir vestida (alfombra roja).

Querides amigues, nosotras las transformistas tenemos para escribir un libro con la cantidad de cosas que nos pasan (con la mayoría de las cosas te meas de risa o es como yo me lo tomo) Sinceramente todo en esta vida es un aprendizaje, pero hasta la más tonta se espabila. Al igual que no podemos comparar o saber cuales son los conocimientos profesionales de un astrónomo y sus por menores, nosotras empezamos a trabajar para un evento cuando nos aprendemos una canción o nos afeitamos el “higo” y no cuando salimos al escenario.

Un familiar mío siempre decía: “cada uno sabe donde le aprieta su zapato”.

Amigues también es verdad que muches persones te preguntan con tanta naturalidad que se nota el desconocimiento y siempre acaba bien, pero también se nota aquelles que tienen una cara más gorda y dura como un bollo de un año; y a esos me los paso por el Arco del Triunfo. Porque amigues yo no voy a una joyería y me llevo un diamante al precio que yo le ponga, si me lo puedo permitir lo compro, si no, no. Todas nosotras somos diamantes y tenemos nuestros precios, ¡valóranos!

A veces algunes comparan a compañeras. Eso está feo, horroroso y no sé que calificativo ponerle porque de hacerlo ya no haría más esta sección. A mí nunca me pasó, pero vi como lo hacían con compañeras. Las comparaciones son odiosas, además de ser de una falta de educación de niveles “astronómicos”

Hoy la cosa va de Astrónomos/Travestis, será porque somos estrellas nivel purpurina a toneladas brillosas-cegadoras. He dicho.

Torrija Asucar.

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