Gay LifeStyle

No+Likes, +Viralidad LGTB+

1. Compartir es de guapas. 2. Recuerda: lo importante es el mensaje, no el mensajero. 3. No importan los likes, sino la viralidad del discurso LGTB+.

Versionando las palabras de Antonia San Juan encarnando el personaje de la Agrado en Todo sobre mi madre, “confunden activismo con circo”. En esta era digital, la información es una herramienta de doble filo, se puede hacer un buen o mal uso de ella. Luego está la intencionalidad, el motivo por el cual compartimos la noticia, y ahí se torna en dos vertientes, informar o aparentar interés.

El colectivo LGBT+ a lo largo de la historia ha sufrido un acoso mediático que, en vez de apoyar, estigmatizaba a este. También eran otros tiempos, pero esa visión negativa alarga la sombra de los prejuicios hasta nuestros días.

El nacimiento de prensa exclusivamente LGBT+ fue una apuesta necesaria para contrarrestar la prensa sensacionalista que incluso en la década de los 90 solo hacia acopio de noticias negativas y estigmatizadoras en relación con nuestro estilo de vida.

La prensa LGBT+ dio un más más con la llegada de a la prensa digital y, en este punto, la responsabilidad de comunicar recae en el lector, que ahora se convierte también en prescritor y autor.

Recuerdo que cuando era pequeña solía comprar revistas de música, comics, videojuegos, alguna revista subida de tono y, en definitiva, lecturas que me interesaban a mí y a mi entorno más cercano. Lo que hacía tras leer éstas era compartirlas con mi grupo de amigos (¿a quién no le han pasado alguna vez una revista porno?). Pues con las publicaciones, veinte años después sigo haciendo lo mismo: leo y comparto. Hay que tener siempre en cuenta que el compartir información es un acto de solidaridad, no de superioridad ni popularidad.

Ha sido una larga lucha para llegar hasta aquí, dar una información veraz y que ayude al colectivo a comprenderse dentro y fuera de él, como son por ejemplo: noticias de interés, culturales, salud, ocio y, no menos importante, de denuncia pública en pos de nuestros derechos.

Llegando a este punto, un usuario, un lector, puede hacer una de estas cosas cuando le llega a redes sociales una noticia LGBT+: leerla, leerla y compartirla o compartirla sin nisiquiera leer su contenido.

Amiga lectora, si eres de las que leen y no comparten, eres muy egoísta o no te ha gustado nada la lectura; si eres de las que compartes tras leerla, eres una mujer empoderada, culta, bella. Por el contrario, si eres de las que comparten sin nisiquiera dar “clic” a la noticia, y lo haces solo por un titular jugoso, eres una persona hambrienta de fama y atención, y este tipo de personas es el que busca más la atención y el reconocimiento en forma de “me gusta” en vezde darle importamcia a lo que se quiere transmitir.

En el caso de las publicaciones, desgraciadamente también caemos en el tópico de publicar noticias sensacionalistas, con poca sustancia ni interés para la comunidad LGBT+, y que casualmente suelen ser las más compartidas y comentadas entre el colectivo.

En conclusión, nos ha costado mucho esfuerzo llegar hasta donde ha llegado la prensa LGBT+, para echarlo abajo. Cuando una noticia de interés caiga en tus manos, compártela, transmite la información. “Vivimos en un mundo de likes, corazones y pulgares arriba”, no todo es buscar qué noticia pueda crear más “me gusta”, si no qué noticia ayudaría a mi comunidad y, repito, no es un gesto de autobombo, es un gesto de empatía.

¡Comparte, vive, ama!

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