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Kiko Rivera no me da pena, la manera de relacionarse de esa familia siempre ha sido a través del dinero

El cantante intenta hacernos creer que su madre ha perdido el norte y que interpone el dinero por delante de su familia. ¿Kiko tu todo esto lo cuentas gratis?

Las dudas me aterran. Mientras tumbado en el sofá pienso en si debería empezar a poner los adornos de Navidad en casa o no, veo cómo en Viva la vida, con una Emma García estupenda, hablan de la ruptura familiar entre Kiko Rivera y su madre Isabel Pantoja.

El cantante se lamentaba semanas atrás en el Deluxe de no estar trabajando por culpa de las restricciones sanitarias, un parón que le había producido una tremenda crisis personal y que le había quitado el gusto por sonreír cada mañana. Como a media España pero con la opción de sentarte en un plató para ganar miles de euros contando lo mal que te encuentras.

Kiko, intentando mantener una mirada y un rostro compungido, contaba que su madre, mamá Pantoja, no se estaba preocupado por él y que de ella no quería dinero, solamente quería un hombro en el que poder llorar. Suena bonito, incluso poético. Este discurso no convencía para nada a Isabel Pantoja, que decidía seguir recluida en Cantora totalmente ajena al drama que está contando capítulo a capítulo su hijo.

La no respuesta de la tonadillera lleva a que Kiko siga haciendo grande la bola y llegue a vender una exclusiva en una revista contando lo mala que es su madre y que solamente piensa en el dinero, en la herencia de Paquirri y en lo que puede sacar cada vez que aparece en público.

Tachar a la Pantoja de pesetera (que expresión más vieja) es el camino fácil. Todos sabemos que le encanta la pasta y que todos los contratos que cierra van cargaditos de ceros, incluso las intervenciones que hace y que parecen esporádicas cuando uno de sus hijos regresa de un ‘reality’. Pero claro Kiko, no digas que mamá solo busca hacer dinero. ¿Y tú?.

¿No cobrase por el Deluxe y por la entrevista en la revista Lecturas? No me digas que tu madre es fría y que solamente quiere ver billetes grandes, por qué tú durante muchos años has sido el rey del euro. No es nuevo que entre vosotros no os relacionais, solamente habláis cuando hay tele y dinero por el medio o una fiesta que os interesa vender a los medios. Los abrazos, los cobráis caros y los besos aún más.

No te compro que ahora te duela que tu madre quiera la pasta. Tú en un mes estás ganando todo lo que presuntamente has perdido por no poder trabajar durante la pandemia. No acepto tu pena y creo que eras tan culpable como tu madre, y tu hermana de vender todos y cada uno de los pormenores de la familia Rivera-Pantoja.

La única que se salva es tu mujer, Irene Rosales. Una chica íntegra, coherente y que se pierde en una familia tan enrevesada, viniendo de un núcleo familiar de verdad, de los que abrazan por qué si, de los que se ayudan sin pedirlo y de los que se quieren aunque no lo pida una cámara. Ahora es tarde para reconstruir un árbol genealógico que se construye como si se tratara de una planta del dinero. Mal la Pantoja pero también Kiko.  

Manel Ferrer

Presentador de televisión y locutor de radio. Tengo un gusto muy desarrollado por la buena televisión y detesto a todos los personajes que se les ve de lejos que solamente se sientan en los platós para ganar dinero. Con lo demás, estoy dispuesto a negociar.

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