
Podemos practicar cruising en playas, descampados, parque, baños públicos, saunas y en cualquier lugar donde nos de morbo y excitación el pensar que puedan pillarnos. La cuestión es si con tanta oferta los bares de cruising gay tienen futuro o no lo tienen.
En la mayoría de las ciudades no existen bares de cruising gay ni saunas, normalmente se practica cruising al aire libre o en discoteca con cuarto oscuro o dark room.
Pero desde hace poco tiempo, observamos como han aumentado la apertura de nuevos locales, bares de cruising gay en el que si vas, sabes que es solo para practicar sexo, no vas ni a darte una vuelta, ni a disfrutar de la música, ni a conocer a tu futura pareja, aunque nunca se sabe por supuesto.
Entonces, realmente ¿somos los gays tan liberales y no nos importa que nos vean en un bar de cruising gay? En grandes ciudades es mucho más fácil por supuesto, como en Madrid o Barcelona, que puedes frecuentar estos bares y no ser reconocido.
¿Y por ejemplo en Sevilla? Hay un bar de cruising gay. Tiene muy buena pinta, pero claro, si vamos, seguro seguro seguro que nos encontramos con alguien conocido, porque en el ambiente nos conocemos todos.
¿Qué es el cruising gay?
El cruising es una práctica dentro de la cultura gay que consiste en buscar encuentros sexuales anónimos en espacios públicos o privados destinados a ello. Históricamente se ha desarrollado en parques, playas o baños públicos, aunque con el tiempo surgieron locales específicos como bares o clubes donde esta práctica se realiza en un entorno controlado.
Hoy en día, los bares de cruising combinan espacios sociales —barra, pista de baile o zona lounge— con áreas más privadas diseñadas para encuentros entre adultos.
El regreso de los bares de cruising
En los últimos años, muchos locales de cruising han experimentado un nuevo auge en distintas ciudades europeas. Frente al consumo digital de sexo a través de apps o pornografía, algunos hombres buscan recuperar la experiencia física, directa y anónima que ofrecen estos espacios.
Además, la cultura del cruising forma parte de la historia del colectivo gay y sigue siendo un espacio de libertad para muchos hombres.
Cruising y cultura gay
Durante décadas, el cruising ha sido también una forma de resistencia y de construcción de comunidad. En tiempos en los que la homosexualidad era perseguida o invisibilizada, estos encuentros permitían a muchos hombres descubrir su identidad y conectar con otros.
Hoy, aunque el contexto social ha cambiado, el cruising sigue ocupando un lugar dentro del imaginario erótico y cultural del colectivo.
¿Una moda o una constante?
Más que una moda pasajera, los bares de cruising parecen formar parte de una tradición dentro del ambiente gay que se reinventa con cada generación. Cambian los códigos, los espacios y las tecnologías, pero el deseo de encuentro directo sigue formando parte de la experiencia de muchos hombres.
Desde luego, si no rompemos este tabú, este tipo de bares echarán el cerrojo en poco tiempo. Y tú que crees, ¿es una moda pasajera? ¿te gustan los bares de cruising gay? ¿Sueles frecuentarlos?
Sabemos que cada vez más, se practica cruising sin preservativos porque entendemos que es mucho más morboso. Pero no podemos perder la cabeza, aunque sea la de arriba. Siempre en estos bares hay que usar protección. No merece la pena que por un rato de buen sexo nos contagien alguna enfermedad o incluso contagiemos nosotros a alguien sin saberlo.






