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Coaching LGTB+: ¿Cuidas o esclavizas tu cuerpo?

Está genial cuidarse, pero hay que prestar especial atención cuando cuidar nuestro cuerpo se convierte en una obsesión

La frase “mens sana in corpore sano”, es toda una declaración de intenciones, que nos venía a decir allá por el siglo II del Imperio Romano, que cultiváramos la oración para poder tener un espíritu equilibrado en un cuerpo equilibrado. Hablaba de equilibrio, y daba más importancia al interior que al exterior.

En la actualidad, esta frase es muy conocida, pero se interpreta de otra manera, y ponemos más el acento en el cuidado externo que en el interno, sobre todo en la sociedad actual en la cual los valores estéticos y la imagen tienen mucho peso ayudados también por las redes sociales y el marketing de una industria muy potente.

Encontramos una fijación en una belleza idealizada

Cuidar el cuerpo es vital, para tener un equilibrio mental, emocional y espiritual, y están más que comprobados los enormes beneficios de ejercitar el cuerpo, así como tener una dieta equilibrada.

El desequilibrio viene cuando se pasa del cuidado del cuerpo al culto al cuerpo, y se convierte en una adicción y en un trastorno en la conducta alimentaria para poder mantener esos supuestos niveles de excelencia corporal, que son cualquier cosa menos normales, y que para conseguir y mantener, en muchas ocasiones la persona empieza a utilizar hormonas, esteroides, anabolizantes, etc. que perjudican seriamente la salud.

Luego está el tema psicológico donde también nos encontramos patologías como la vigorexia, cuya obsesión por tener más músculos nunca es suficiente y se quiere más y más, o la anorexia y la bulimia, trastornos alimenticios que en nada ayudan a tener un equilibrio saludable. También nos podemos encontrar con la tanorexia, que es la adicción al bronceado.

coaching lgtb cuerpoEn todos estos casos nos encontramos con una fijación en una belleza idealizada por una sociedad en la que la imagen está asociada al éxito, a la aceptación social, al placer y se busca el reconocimiento externo, se trabaja más para la galería que para uno mismo.

En esto las redes sociales son un gran ejemplo. Cualquier cosa llevada al extremo pierde su esencia, forzar el cuerpo en exceso no es sano, como tampoco lo es machacar nuestra mente con pensamientos obsesivos compulsivos sobre nuestra propia imagen.

Busca el equilibrio, porque solo tú sabrás si lo que haces y cómo lo haces, te hace sentir bien o por el contrario te crea incomodidad e insatisfacción. Recuerda que el mayor especialista en ti eres tú mismx.

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