Entrevistas

Entrevistamos a Antonio Campillo, el fundador de Ítaca

Hace más de 40 años abrió sus puertas Ítaca, y uno de los responsable fue Antonio. Gracias a su apuesta y valentía nuestro colectivo encontró un espacio de libertad y diversidad donde sentirnos más segurxs

Para conocer la historia de Ítaca es necesario conocer la vida de Antonio. Un luchador y un superviviente de 73 años gracias al cual podemos disfrutar de un espacio donde estar y sentirnos seguros desde hace ya más de 40 años. Y que sigue estando a la disposición de nuestro colectivo actualmente

Antonio ha vivido desde pequeño una auténtica represión sexual y una negación de sí mismo, teniendo que vivir según sus palabras “una historia dolorosa y peliaguda”.

Tras salir de estudiar, entró a trabajar en un fábrica. Desde el primer momento sus inquietudes y sus ansias de libertad y de igualdad hizo que se se sumara en la misma fábrica y desde el sindicato a la pelea por la democracia obteniendo responsabilidades sindicales. Allí no es una persona visible, pero sí lucha por nuestros derechos. Esto provocó que un ambiente hostil no solo en su trabajo sino también en el mismo sindicato considerándolo incluso enemigo por ser “maricón”, sufriendo varios intentos de despidos por su orientación sexual.

Poco antes de su despido personas del Movimiento Homosexual de Acción Revolucionario (MHAR) le piden un local donde reunirse, y él como persona con responsabilidades sindicales se lo comunica al secretario general de la CNT.

Como consecuencia de ello lo despiden fulminantemente ya que en este sindicato en esta época no cabían los maricones.

Este hecho hace que Antonio cada vez se muestre más integrado y con mayor implicación en la lucha de nuestros derechos, compromentiendose poco a poco y cada vez más con este movimiento, participando incluso en el mitín y primera manifestación del Orgullo LGTB+ en la ciudad de Sevilla en 1978.

Tras ello, y junto a Antonio Morillo, otro de los fundadores de Itaca, comienza a conocer Sevilla de noche y la ruta de cruising y de bares de ambiente de la época. Ahí se da cuenta de la necesidad de contar con un sitio donde reunirse de manera segura, ya que en esta época el ambiente sevillano se reunía en sitios inseguros y sórdidos como baños de estaciones de autobuses y además sufrián la persecución y violencia de grupos de ultraderecha.

Esta situación propinó que ambos se unierna arriesgándose incluso, creando un local donde poder estar seguros y ser libres. Así nació Itaca en la Semana Santa de 1979, pero no en el local que conocemos ahora. Sino frente a la actual Sala Monasterio en Sevilla.

Comenzó a andar solo con una parte del bar, ya que no tenían dinero para terminar el local. Y así con lo ganado durante unos meses vendiendo cervezas y bocatas en noviembre de ese mismo año comienza la andadura de Itaca, tal y como la conocemos hoy día. De aqui salió la conocida fiesta romana que se celebra cada año a finales de octubre.

Antonio desde siempre ha querido crear un espacio de encuentro y de socialización. No quiere que lo llamen empresario, ya que el concepto fundamental por que el que se creó ha sido y será el de un local comprometido socialmente con el colectivo LGTB+. Los comienzos no fueron fáciles, y eso que fueron valientes postulando Itaca casi desde el comienzo como un bar dirigido a los gays. Incluso sufriendo las agresiones de grupos de ultraderecha que iban a la caza de los “maricones” “con actos de violencia dura y cruel”. Actos que fueron denunciados a la policía, y que gracias a su valentía algunos de estos individuos fueron condenados.

Quiere destacar que para entrar había que llamar. Y eso era así para defenderse. Primero por la zona en la que se encontraba ya que en esa época repleta de delincuentes y droga. Y también para brindar el espacio porque era un espacio conquistado de libertad.

El cuarto oscuro también se creó por un fin claro, como una opción más dentro del bar. En esta época era muy dificil contar con un sitio, un apartamento donde viviera solo o tener una familia que respetara su orientación sexual donde mantener una relación con el chico que te gustaba. Pero es como insiste Antonio, como otra opción más dentro del local. El siempre ha presumido de contar con un local con mejor música en toda Sevilla, y el mejor ambiente “nada que envidiar con otra oferta de clubes de la época en Europa”.

En su discoteca siempre cabe y ha cabido cualquier tipo de persona. Desde el comienzo hasta ahora. Y ese espíritu de compromiso con el colectivo y por la igualdad sigue existiendo.

De entre la clientela de Ítaca, y “siempre siendo muy cauteloso” Antonio no quiere contarnos sobre sus visitantes más ilustres y famosos, pero sí nos cuenta que Jimmy Somerville del grupo The Communards fue uno de ellos, pasando por algún que otro cura o militar.

Tanto Manolo, su pareja, como él mismo siempre ha tratado a cada uno de sus clientes con respeto, naturalidad e igualdad para que se sintieran como en casa.

A Antonio se le empañan los ojos al hablar de La Abuela por ser única en su forma de expresión, en su talento y en su arte en cada momento que compartió con Campillos. La “Abuela” para quien no la conociera era una de las trabajadoras de Ítaca durante mucho años que enamoró a la Sevilla de la época.

También se emociona cuando al sufrir agresiones, por parte de indiviuos de utraderecha, sus clientes en vez de esconderse, salía a la puerta a decir “basta” de una maner valiente y visible, incluso en una época dificil como lo era en los comienzos de este mítico local.

Toda esta historia felizmente se recogerá en un libro que se publicará este próximo mes de junio de 2022, en el que se narrará toda la Historia de Ítaca, junto a una exposición fotográfica con las mejores instantaneas de todos estos años.

Y es que como dice Antionio, “Las historias que no se cuentan no se saben y parece que no han existido y esto hay que contarlo. Ya que ayuda a comprender toda la Transición, y que todos nuestros derechos no han caido del cielo”.

En definitiva, la vida de Antonio está ligada a la vida de nuestro colectivo en la ciudad de Sevilla. Y gracias a él hemos conseguido libertad, derechos, y un espacio sobre todo en el que poder reir, disfrutar y lo más importante, ser libres a ser quienes queramos ser durante nada más y nada menos que 40 años. Gracias Antonio y por otros 40 años más a vuestro lado.

Antonio Campillo
Foto realizada por Paco Molina

Manuel Sanchez

Viviendo cada día, evolucionando como persona. La música, el teatro, la lectura y los viajes forman parte de mi. Encantado en Togayther

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