La Academia de Operación Triunfo 2025 vivió un momento histórico con la visita de Samantha Ballentines, drag queen gaditana y una de las artistas más queridas del panorama queer. Lejos de limitarse a hacer reír —que también—, Samantha regaló a lxs concursantes una lección de vida sobre lo que significa ser drag, vivir con orgullo y convertir la pluma en bandera de libertad.
Una clase diferente
Con tacones, maquillaje y su desparpajo habitual, Samantha explicó a lxs alumnxs que el drag no es solo espectáculo: es arte, reivindicación y resistencia. Contó cómo subirse al escenario maquillada y con peluca puede ser un acto político en sí mismo en un mundo que todavía mira con prejuicio a quienes se salen de la norma.
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El poder de la visibilidad en televisión
Que una drag queen entre en la Academia de OT no es solo entretenimiento: es un gesto poderoso en un programa seguido por millones de espectadores. La naturalidad con la que Samantha habló de diversidad, identidad y autoaceptación demuestra que la visibilidad es tan importante como el talento musical.
Triunfitos que escuchan y aprenden
Las reacciones de lxs concursantes fueron de admiración, risas y complicidad. En un espacio donde jóvenes artistas aprenden a cantar y a convivir, la visita se convirtió en un recordatorio de que el futuro del espectáculo también debe ser inclusivo.
Samantha Ballentines salió de la Academia dejando mucho más que un rato divertido: dejó un mensaje de orgullo y de confianza en ser quien eres, sin pedir disculpas. Porque si OT es la cantera de la música española, qué alegría comprobar que también puede ser la cantera de un país más libre y diverso.


