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El suicidio: una realidad presente en el colectivo LGTB+

Aunque la mayoría de las veces que nos llega información sobre la salud mental, a través de diferentes medios de comunicación, suele tener un tono alarmista y sensacionalista, la realidad es que se está naturalizando el poder hablar de cómo nos encontramos anímicamente y del bienestar o malestar con el que solemos afrontar nuestro día a día

El término salud mental, desde hace ya muchos años, va más allá de la ausencia y/o presencia de alguna enfermedad diagnosticada. La OMS indica que estar sanxs mentalmente implica encontrarse en un estado de bienestar que te permite afrontar adecuadamente los momentos de estrés de la vida cotidiana, y para ello hay que saber manejar diferentes habilidades que nos ayudan a gestionar nuestras emociones y que nos llevan a tomar decisiones que nos proporcionan cierta tranquilidad y satisfacción personal.

Son muchos los estudios que señalan que las personas que forman parte del colectivo LGTB+ son más susceptibles de sentir insatisfacción vital, vergüenza y/o culpa, sufrir algún tipo de acoso (laboral, escolar…) o de padecer depresión o ansiedad. Y como dato relevante, el colectivo reporta más del doble de intentos o ideas de suicidio y de autolesiones que las personas cishetero. Por este motivo, considero importante poder hablar del suicidio y de su prevención, sobre todo sabiendo que ya en 2024 se ha convertido en la segunda causa de fallecimiento de lxs jóvenes (por detrás del cáncer) y que el mayor porcentaje de llamadas la Línea 024 (línea de atención a la conducta suicida) proceden de nuestra Comunidad Autónoma.

Me gustaría abordar tres aspectos que convendría tener claros si queremos ayudar a una persona que pueda estar en riesgo de suicidio. Por un lado, conocer cuáles son algunos de los mitos que rodean a la conducta suicida, por otro lado saber cuáles son los indicios que nos pueden señalar que una persona de nuestro entorno puede incurrir en una conducta suicida, y por último, cuáles son los factores protectores que podemos tener en cuenta para prevenir el suicidio y promover el bienestar de nosotrxs mismxs y de lxs demás.

Mitos1 (ideas erróneas que fomentan el estigma y el tabú alrededor del suicidio):

  1. El suicidio es la búsqueda activa de la muerte. En la mayoría de las ocasiones la persona siente un duro sufrimiento personal que percibe como insoportable y que la mantiene en la ambivalencia entre morir y o seguir viviendo. Si la persona encuentra una alternativa para afrontar su sufrimiento, no acabará con su vida.
  2. Hablar de suicidio puede ser un precipitante para hacerlo. Todo lo contrario, pues hablar directamente de suicidio es una herramienta fundamental para evitarlo. El silencio y el aislamiento pueden empeorar la situación.
  3. El suicidio es antinatural y las personas que se suicidan son cobardes, egoístas, infantiles, peligrosas, incapaces y manipuladoras. El acto suicida es una llamada de atención, quien lo desea, lo consigue, por ejemplo, eligiendo métodos más letales. No existe evidencia científica que permita diferenciar entre causas de muerte. Ésta es un fenómeno natural en todas sus vertientes y consustancial a la vida. Asimilar el suicidio al pecado, al delito o lo antinatural es parte del estigma. Además, quien amenaza con suicidarse está pidiendo ayuda y apoyo. Aunque lo haga de forma inadecuada es importante no minimizar el riesgo ni actuar con miedo.
  4. Si alguien de mi entorno cercano se suicida yo tengo la culpa por no haberme dado cuenta o no haber actuado adecuadamente. Cada persona es responsable únicamente de sus propios actos. Podemos actuar lo mejor posible frente a cada situación, pero teniendo en cuenta nuestras limitaciones en cuanto a lo que podemos hacer y conseguir o no. 
  5. El suicidio es un acto impulsivo, repentino, imprevisible, que se da en ausencia de señales y sin aviso previo y por lo tanto no es prevenible. El suicidio es un fenómeno prevenible. Conocer las señales puede ayudar a la detección y a la atención precoz del problema.

Indicios (Algunas señales de riesgo que pueden ayudarnos a anticipar una conducta suicida)

De carácter verbal: la persona…

  • Habla de su desesperación, de su falta de motivación o deseos de vengarse.
  • Verbaliza un malestar psicológico insoportable.
  • Hace comentarios negativos sobre unx mismx.
  • Habla continuamente de la muerte o del suicidio.
  • Se despide de una manera poco habitual: “Gracias, me has ayudado mucho pero no ha podido ser”.
  • Expresa que se siente una carga para lxs demás.
  • Hace comentarios que se refieren a que no se siente parte de un grupo: “No tengo amistades, estoy muy solx, no me quieren…”.
  • Tiene dificultades para proyectarse en el tiempo: “No me veo en un futuro”.

De carácter no verbal: la persona…

  • Presenta aislamiento, no quiere salir de casa, pone escusas…
  • Tiene malos hábitos del sueño (duerme mucho o duerme poco).
  • Descuida la higiene o su autocuidado.
  • Manifiesta cambios bruscos en el estado emocional y de conducta (ira, culpa, vergüenza, odio hacia sí mismx).
  • Se presenta con aparente tranquilidad después de una crisis depresiva (cree haber encontrado respuesta a su sufrimiento).

Factores precipitantes y de estrés antes los que estar alerta, pues pueden desencadenar un intento suicida en un momento crítico:

  • Problemas legales o económicos.
  • Muerte de un ser querido.
  • Conflictos familiares o de pareja.
  • Acumulación de estrés crónico y molestias diarias.

Y por último me gustaría indicar cuáles son los Factores Protectores, es decir, aquellos que se relacionan con una disminución de la probabilidad de aparición del suicidio o de otras conductas suicidas o autolesivas. Pueden ser de diferentes tipos:

  • Factores Protectores Sociales: Tener buenas relaciones con amistades y/o amigxs; percibirte dentro de una comunidad determinada que te ofrece apoyo (en tu trabajo, en tu barrio, en la universidad, en tu ciudad…); tener oportunidades laborales, económicas y educativas que te permitan acceder a una vivienda digna y disponer también de tiempo recreativo para desarrollar otras facetas de tu vida además de la laboral…
  • Factores Protectores Familiares: Sentirse perteneciente, amadx, aceptadx y apoyadx por tu familia y, en el caso de tener una relación sentimental, por tu pareja.
  • Factores Protectores Personales: Tener una vida saludable, con actividad física, buena alimentación y no consumir drogas; tener un carácter positivo, sentido de esperanza, optimismo y sentido del humor; tener un proyecto de vida…

Como se ha dicho anteriormente, el hecho de ser una persona del colectivo LGTB+ te posiciona en una situación de mayor vulnerabilidad, pues estos factores de protección en muchas ocasiones (por ser adolescente, por vivir en una zona rural, por ser una persona mayor…) están en inferioridad respecto a los factores de riesgo (no disponer de apoyo familiar, estar o haber estado expuestx a situaciones de humillación y violencia…).

Si crees que tú mismx o alguien de tu entorno pueden estar en riesgo de suicidio, no dudes en pedir ayuda a tus seres queridos y acudir a diferentes servicios especializados que te ayudaran a encontrar una solución.

Te dejo algunos recursos:

  • Línea de atención a la conducta suicida: 024
  • Asociación de profesionales en prevención y posvención del suicidio. www.papageno.es
  • Cualquier asociación LGTB+ de tu ciudad o provincia.
1Guía de recomendaciones para comunicar sobre el suicidio. Sevilla: Papageno, La Niña Amarilla & AFASIB

Joaquín Sola Aguilar

Orientador Escolar

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