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La educación gay en los colegios

Siempre hemos defendido que para luchar contra la homofobia, transfobia y bifobia, hay que empezar desde los colegios. La educación infantil basada en la libertad sexual es fundamental para evitar que se conviertan en futuros homófobos por simplemente desconocimiento.

Los profesores deben esforzarse para crear ese clima de respeto hacia todos y proponer actividades de integración sexual, de familias diferentes. Sabemos que hay muchísimos docentes que llevan esta labor perfectamente y por eso animamos al resto a ayudarnos a luchar contra esta lacra.

La otra parte de la responsabilidad recae por supuesto en los padres, hermanos, familia y amigos adultos de los menores, que queriendo o sin querer, propician comportamentos homófobos en menores hacia sus compañeros de clases. Un ejemplo de cómo se puede evitar es muy fácil. Si tu hijo te cuenta que un niño de su clase le gusta jugar con niñas o directamente que es mariquita (palabra muy usada por los menores), no debes reírle la gracia ni decirle por supuesto que no juegue con él porque sino le van a decir también a él mariquita. Tienes que apoyarlo y convencerle de que no pasa nada que juegue con niñas, que hay niños de muchas clases pero que aun así, no hay diferencias entre unos y otros.

Hace poco, nos enseñaba una amiga la conversación de Whastapp típica del grupo de los padres del colegio con respecto a los regalos de Papá Noel que querían dejar en las clases para que sus hijos se llevaran la sorpresa. El primero en hablar fue un padre que dijo que para los niños una pelota y para las niñas una muñeca. Pues bien, ese es un claro ejemplo de discriminación y de propiciar la homofobia, porque si a un niño le gusta más la muñeca que el balón, le vas a crear sentimientos contrarios. Lo mejor, regalos unisex. Esto le contestaron en el whastapp y la respuesta de este padre fue que no iba a permitir que su hija jugara con un tractor. Recordarle a todos estos padres que la homosexualidad no se pega por jugar con un niño homosexual, que no todos los niños afeminados o que le gusten las muñecas son gays y que si así lo fuera, no es nada malo ser homosexual. También te recordamos que tu hijo puede ser el agresor o puede ser el agredido y en ese caso, estamos seguros que no te gustaría que fuera objeto de burla de otros padres o de compañeros ¿verdad?

Por todo ello y para atajar el problema de la homofobia y del bullying, reivindicamos una mayor vigilancia de estos comportamientos en niños, padres y profesores y mayor educación gay en los colegios.

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Emilio Cuerva

Ojalá llegue pronto el día en que nadie se crea mejor que nadie, seríamos todos más felices. #StopLGTBIfobia

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