Educación

Educación en diversidad: En un mundo mejor

Todas las culturas han tenido que establecer normas para regular el comportamiento, evitar los conflictos y realizar valores que desarrollen la personalidad humana y mejoren la convivencia

Cómo abordar el derecho a la vida, cómo resolver los conflictos o la gestión de la libertad afectivo-sexual de lxs ciudadanxs, son algunos ejemplos de problemas universales que se dan en todas las sociedades y que se abordan desgraciadamente de forma particular y de forma muy diferente según el lugar del mundo donde estemos.

Un Valor según el filósofo José Antonio Marina “es una cualidad que tienen las cosas, las personas, o las acciones, que las hacen ser atractivas o repulsivas, bellas o feas, interesantes o aburridas, buenas o malas”.

Valores como el amor, la justicia, la igualdad, el respeto…deberían ser el motor que moviera el mundo. Sin embargo, vemos con frecuencia que se actúa con egoísmo, odio, injusticia, desigualdad y violencia. Son dos caras de una misma moneda que forman parte de la naturaleza humana, y en ello reside su grandeza: pudiendo actuar de diferentes formas, muchxs personas apuestan por tener una actitud ante la vida donde prima el civismo, la solidaridad y el bien común entre otros aspectos.

¿Qué hace que una persona se comporte de forma responsable, justa, respetuosa? No dejamos de escuchar a lxs políticxs de nuestro país que la clave está en la educación, la educación y la educación. Estoy totalmente de acuerdo, pero se pone el foco de atención en el sistema educativo y se olvidan que hay muchas otras vías de socialización, y tal vez con mayor nivel de alcance y calado en todxs nosotrxs que la propia escuela (la televisión y las redes sociales fundamentalmente), que deben revisarse y mirar sus vergüenzas para que, si se quiere, mejoremos como ciudadanxs.

Educación en diversidad¿Conoces el término desconexión moral? El psicólogo Albert Bandura acuñó este concepto para dar explicación a por qué las personas transgreden las normas sociales que rigen las sociedades y los valores que las sustentan. Consiste en un conjunto de mecanismos sociocognitivos que permiten a la persona reconstruir cognitivamente o reformular su conducta violenta o nociva a algo moralmente aceptable, lo que le posibilita evitar la autocensura, la culpa y la vergüenza cuando actúa en contra de los criterios y valores morales de la sociedad.

Las personas que viven desconectadas moralmente utilizan diferentes estrategias. Algunos ejemplos son los siguientes:

  1. Justificación moral: Si me convenzo a mí mismx de que lo que voy a hacer sirve a una ‘causa mayor’, será mucho más fácil llevarlo a cabo, aun cuando sea una conducta moralmente reprochable. ¿Te suena “A los MENAS hay que expulsarlos, tenemos que defender a los españoles” …?
  2. Comparación ventajosa: Consiste en realizar comparaciones entre el propio comportamiento y otro considerado mucho peor. Si engrandezco la inmoralidad de algo que ha hecho otra persona, mi conducta no parecerá tan grave. “Aunque no estoy de acuerdo con que lxs gays adopten, yo no soy homófobx. Tengo muchos amigos gays”.
  3. Lenguaje eufemístico: Las acciones pueden tomar otra apariencia dependiendo de cómo se llamen. La “Libertad” en la reciente campaña electoral madrileña podría ser un ejemplo de este concepto que se ha utilizado de forma vacía y despojado de pilares fundamentales como derechos, dignidad, igualdad y verdad.
  4. Atribución de la culpa: Se consideran a sí mismxs como víctimas impulsadas a realizar la conducta perjudicial por una provocación forzosa, atribuyéndole la culpa a los demás. No sé si recuerdas el caso de la mujer que insultó a dos chicas lesbianas que se besaban en el metro de Barcelona. Ella se justificó asegurando que los morreos no eran en sí el problema: “Ya no se puede decir nada. No es por uno, por dos, o por tres… Había niños delante y esto no lo pueden ver”.

Hoy hemos puesto en clase la película danesa “En un mundo mejor”, que ganó un premio Óscar en 2010. Como espectador te introduce en un dilema moral donde tienes de alguna forma que decidir si te posicionas al lado de la agresión y la violencia, o al lado del diálogo y la concordia. Mi alumnado de 2o ESO no lo dudó ni un segundo: “Si tú me haces algoquemehacedañoamí,yotelovoyahacerati igual”, “Hablar no sirve maestro…si no te defiendes insultando, amenazando o pegando, te toman por un cobarde”.

4.000 años después, la Ley del Talión sigue primando como valor en muchas personas jóvenes y no tan jóvenes en la actualidad. No lo estamos haciendo bien, está claro.

Educación en diversidad

Joaquín Sola Aguilar

Orientador Escolar

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