Educación

COVID-19 o la Educación al Miedo

El instinto de supervivencia en el ser humano es algo que no deja de sorprenderme. Somos capaces de cualquier cosa para preservar nuestra vida aunque ello suponga situarse por encima del otrx y discriminarlx

Hace unos días escuchaba en el coche un programa de radio donde una neuropsicóloga reflexionaba sobre el poder que tienen las palabras y sobre cómo hablar de la COVID-19 produciría un efecto muy diferente en las personas al que tenemos cuando escuchamos la palabra coronavirus, siendo ambas la misma cosa.

Las palabras condicionan nuestro pensamiento, nuestras emociones y nuestra manera de comportarnos como consecuencia del lenguaje que oímos y leemos a nuestro alrededor, y del discurso que mantenemos con nosotrxs mismxs.

Seguro que gran parte de vosotrxs, las primeras veces que escuchasteis coronavirus, pensasteis en algo negativo. Seguro que muchxs habréis tenido que haceros una composición de lugar sobre qué actitud tomar ante esta situación que está poniendo patas arriba a medio mundo, e incluso habréis, por vuestra salud mental, relativizado el nivel de alarma.

Pero me atrevo a decir que la gran mayoría lo habéis asociado a muerte y a la posibilidad de que vuestra salud y la de las personas de vuestro entorno peligren. Y es que no es para menos. Tras realizar una búsqueda rápida en Internet sobre este virus o poner simplemente la televisión, las palabras que más resuenan como titulares son infectadxs, contagiadxs, enfermedad, alerta SOS …, además de ofrecernos diariamente un número detallado de lxs fallecidxs en cada lugar del mundo.

Y yo me pregunto ¿quieren informarnos y asesorarnos o meternos el miedo en el cuerpo?

La verdad es que desconozco la deriva que tomará este asunto. Pero desde luego está teniendo repercusiones en el cómo nos relacionamos. Hemos visto estos días la forma en la que hemos utilizado como chivos expiatorios a lxs chinxs (“claro, comen ratas, normal que nos hayan transmitido el virus”), a lxs italianxs (“estxs italianxs lo mafiosxs que son, a saber”), y cuando ha llegado a España hemos comenzado a mirarnos lxs unxs a lxs otrxs y hemos sacado nuestro arsenal de prejuicios, pero aquellos que estaban más ocultos y ni siquiera sabíamos que teníamos atrincherados en la sombra, y que salen cuando consideras que la situación te puede llegar a afectar a ti directamente.

Miramos con desconfianza, escuchamos una tos y nos retiramos, y ya ni queremos dar la mano ni besos a las personas con las que nos encontramos. Hemos salido a pasear por las calles con una especie de capa invisible que supuestamente nos protege y nos permite estar segurxs (“a mi no me va a pasar como a estxs”) pero que nos hace correr el riesgo de volvernos insensibles, prejuiciosxs y si me permitís, un tanto tiranxs e individualistas.

No he podido dejar de acordarme de las personas LGTB+ y de las muchas COVID-19 que se les han asignado, por las que se les ha estigmatizado y contra las que han tenido que defenderse: el VIH, la pluma, la promiscuidad, tener un rol sexual determinado, el vicio, las drogas, la incapacidad para ejercer la paternidad o maternidad, la inviabilidad para poder casarse, la pedofilia…..En fin, podría seguir en una lista innumerable de ataques de incomprensión y desprecio a la diversidad, que incluso muchxs habréis vivido en vuestras propias carnes en mayor o menor medida.

Tras leer este artículo me gustaría que reflexionaras sobre tus creencias y sobre todo, las que están vinculadas a la LGTBIfobia. Porque nadie está exentx de tener prejuicios, y personalmente me preocupan los que dentro del propio colectivo siguen todavía existiendo.

En mi ingenuidad a veces me negaba a pensar que una persona que hubiera vivido una situación de discriminación por su orientación sexual o por su identidad de género iba a ser capaz de hacer lo mismo hacia personas que habían pasado por situaciones similares. ¡Nada más lejos de la realidad! Eso ocurre y muchas más veces de lo que pensamos.

Te ocurre a ti, al que está enfrente, al otrx, etc…y seguramente en aspectos que a priori dabas por superados como persona libre, fuera del armario y con muchas cosas ya superadas. Pero si de algo puede servirnos la COVID-19, es para valorar cómo hasta que no te ves cara a cara con esa situación que sin saber muy bien por qué te incomoda o no te acaba de gustar o que te da miedo, no sabes realmente cuán profundo siguen estando determinadas creencias negativas dentro de ti.

Tal vez no como una LGTBIfobia evidente, pero sí como pequeñas pinceladas de rechazo que normalizas e incluso utilizas transformadas en bromas, comentarios, gestos, miradas que haces a personas del colectivo y que no dejan de ser una forma de LGTBIfobia igualmente.

Te propongo un breve ejercicio. Lee las siguientes frases y analiza cómo te encuentras en relación a lo que plantean:

  1. No me siento identificadx con las personas que salen por el ambiente.
  2. La bisexualidad no existe.
  3.  En las apps para ligar me atraen y quedo con personas cuyos perfiles indican que son discretos, masculinos, heteros…
  4. Sería para mí un obstáculo tener una relación con una persona con VIH.
  5. Si eres activo eres de alguna forma más hombre que el pasivo.
  6. Pienso que soy un gay que no tiene pluma. No me gustaría tenerla.
  7. Una persona transgénero no es un hombre o una mujer de verdad.
  8. Me incomoda ir al Orgullo.
  9. Utilizo insultos homófobos para referirme con desprecio a personas LGTB+: maricón, machorra… 1
  10. Entiendo a los homosexuales pero no del todo a lxs bisexuales, transexuales…
  11. Desearía ser heterosexual

Cada una de estas cuestiones te posicionan frente a un tipo de virus muy parecido a la COVID-19. Todas tienen en común el miedo como sentimiento irracional que te aleja del otro e incluso te hace pensar que eres más y mejor que lxs demás.

Algunas frases las habrás contestado con un no rotundo y en otras tienes dudas o incluso has respondido que sí. Cada cual es libre de vivir con sus ideas y actuar como le plazca, pero si predomina el sí en tus respuestas, te animo a que te plantees cómo de profundo ha calado en ti el discurso del miedo con el que nos han bombardeado desde que hemos nacido, y si te merece la pena enfrentarte a él.

Porque hacer un ejercicio de introspección, de toma de conciencia, de valentía y de empatía, te ayudará y nos ayudará a conectar mejor con nostrxs mismxs y con la situación del otrx. Y solamente así conseguiremos un antídoto para los coronavirus pasados, actuales y para los que quedan por venir para el colectivo LGTB+.

Termino con unas palabras de Joan Garriga: “Cuando tenemos miedo de alguien es que ya hemos dejado de mirarlo bien, y nuestra mala mirada, nuestra atribución de defectos y malas intenciones, como déficit de amor, fabrica al enemigo al que luego tememos. Falta amar al mundo tal como es, y a los demás tal como son.”

Joaquín Sola Aguilar

Orientador Escolar

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