Cultura

Sí, el QUEER es un género y no hay que hetero-normalizarlo

Etimológicamente, entendemos el género como una categoría (o sub-categoría) artística en las que se incluyen obras según características comunes de forma y de contenido

Generalmente, no tenemos problemas en identificar una obra que desarrolle su composición narrativa alrededor de un asesinato con el genero thriller o detective. Y si el artista de la obra hubiese decidido que se desarrollase paralelamente y subsiguientemente una historia de amor podríamos sub-categorizarla como sentimental. Pan comido.

Sin embargo, la categorización del género QUEER (o LGBTQ+) parece seguir confundiendo a muchos, particularmente a los que “habida cuenta de que tengo muchos amigos maricones…”. Los que critican el género parecen no estar de acuerdo con el hecho de que nuestra comunidad tenga su categoría artística aunque hasta los asesinos tienen la suya. Lo maricones, pues no.

Hay gente que sigue estupefacta del hecho que Hulu y luego Netflix introdujesen la categoría ‘LGBTQ+’ entre sus listados para simplificar la búsqueda de películas que hayan una forma y un contenido perteneciente a narrativas identitarias QUEER. Análogamente, cuando la Tate Britain de Londres quiso celebrar los 50 años de la despenalización de la homosexualidad en el Reino Unido con una exitosa exposición titulada ‘Queer British Art’ no tardaron en llegar las criticas. En un articulo del Independent, Janet Street-Porter – una mujer rica, blanca y heterosexual – dijo que “nuestra obsesión con la sexualidad está oscureciendo nuestra habilidad de reaccionar al arte y apreciarlo por lo que es’; ¡Es que cuando tú vas ella viene!

Queer
“Queer British Art”

Dulcis in fundo, no podían faltar las criticas a la película que ha llevado la existencia de los melocotones a otro nivel, Call me by your name. Recientemente, varios periodistas se lanzaron en contra de quien dijo que esta fuera una película QUEER. ¿Habrá sido Janet la que empezó esta cruzada? A partir de un tweet falso atribuido a Luca Guadagnino, el director de la película, se escribieron muchos artículos que afirmaron que este film (CMBYN) no es una película gay (y menos, QUEER).

Hasta Rolling Stone Italia cayó en la trampa (si de trampa se trató) precisando que Call me by your name es una película sobre el amor. Punto. Como todo el “grande cinema” es universal, la película trata de un golpe al corazón entre dos almas. Y dos cuerpos. Que son almas y cuerpos de dos chicos. Si, y ¡¿entonces?!.” Entonces, lo que podemos deducir de este pasaje de periodismo chapucero es que la periodista nunca se leyó El Banquete de Platón y que nunca vio Paris is Burning.

La narrativa que va desarrollándose alrededor de una obra cuyos rasgos (o formas) pertenezcan a un contenido artístico inspirado o fundamentalmente radicado en un contexto social, cultural, político y, especialmente, identitario propio de una comunidad (y, por eso, difícilmente comprensible por alguien sin experiencia o directo contacto con estas realidades) debe identificarse, si no directamente con la teoría, por lo menos con el género QUEER.

En teoría, viene definido QUEER (raro) cualquier cosa que sea en desacuerdo con lo que es normal, legítimo y dominante. En este caso, un amor homosexual que va desplegando sus alas en un trasfondo de un país homófobo y hetero-normativizado. El descubrimiento de nuestras identidades QUEER, del amor homosexual y su consumición dentro y fuera de micro- y macro-sociedades no vienen cultivadas con la misma naturaleza (de forma y de contenido) de la que disponen nuestros colegas heterosexuales, por lo menos, no todavía.

Queer
“Queer British Art”

Semejantemente, podría argumentarse que los artistas que fueron expuestos por la Tate como John Singer Sergent, Dora Carrington, Duncan Grant y David Hockney crearon obras a través sus identidades y percepciones de una época donde suposiciones sobre género y sexualidad estaban siendo disputadas. Los artistas QUEER inevitablemente permean el contenido y la forma de sus obras de sus identidades (sexuales, culturales, sociales y políticas). Por esta razón, la comunidad no solo necesita representación de su orientación sexual sino también de su cultura.

En conclusión, el género QUEER existe para identificar formas y contenidos construidos a través de las experiencias y elaboración de narrativas sociales, culturales, políticas (y en algunos casos económicas) que moldean la identidad de la comunidad LGBTQ+.

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Fabrizio Funari

Me encanta el arte, especialmente la opera y la literatura. Orgulloso de la historia y las culturas de las comunidades queer y continuamente inspirado por aquellas personas que han hecho y hacen del mundo un lugar mejor cada día. Soy fan de Lola Flores.

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