Cultura

Inauguración de “Popdown”, de Leo Peralta

La Fresh Gallery nos invita a la inauguración de la exposición del artista malagueño en Madrid

El jueves 13 de diciembre se inaugura en La Fresh Gallery la exposición Popdown, del artista malagueño Leo Peralta. La galería de arte gestionada y dirigida por nuestra querida Topacio Fresh, nos invita a este evento, lleno de arte y color.

Según el autor, esta exposición es un homenaje al lado más oscuro, melancólico e irreverente de la cultura pop. La obra de Leo Peralta es conocida por su fondo transgresor y reivindicativo. Tanto es así que el artista malagueño ha sido el elegido para elaborar el cartel del próximo Orgullo de Andalucía, que llevará el lema «50 años de lucha, desafíos y conquistas«.  

Leo Peralta (Málaga, 1976) cursó estudios superiores de Diseño Gráfico en Málaga, y desde entonces ha desarrollado una interesante trayectoria como ilustrador, diseñador e “influencer”. Entre sus numerosas exposiciones colectivas e individuales, destacan las colectivas colectiva VIVOS, en el Museo Thyssen de Málaga. Asimismo, Popdown no es el primer trabajo que Peralta expone en La Fresh Gallery. Ya debutó en la galería de Topacio Fresh con REMIXED

La exposición Popdown está acompañada por los siguientes textos, de la youtuber Soy una Pringada y de Alfredo Taján. Con estos dos escritos, nos podemos hacer una idea de cómo tiene que ser esta espectacular exposición:

La identidad de los otros

Los personajes que alimentan la obra plástica de Leo Peralta, no por presentarse como fascinantes patinadores en superficies ordenadas, y a veces gélidas, son menos entrañables; pensemos, por ejemplo, en los intensos amiguitos de Alicia detrás del espejo, esa jerarquía de adorables malnacidos a los que la Reina de Corazones quería, asistiéndole toda la razón constitucional, cortar las cabecitas, también ordenadamente.

No hace falta formar un Comité de Salud Pública, pero sí me veo en la necesidad de advertirles que las estrategias estéticas de Peralta se ocultan sobre un inquietante palimpsesto de inocente perversidad no exenta de peligros. Cuando por fin se accede al otro lado de los emblemas peraltianos surgen, sorpresivamente, identidades ocultas dulcificadas tras pelucas, encajes y afeites de Ilustración dieciochesca, aunque planteadas con ese gracejo de salón de té psicodélico-pop, quizá homenaje indirecto al absurdo asesinato del crítico alemán Winklemann, en Trieste, 1768, fecha en la que se inició todo esto; o quizá, puede ser, que nos remita al universo clausurado de la Cámara de ámbar donde levitan todavía, en actitud giróvaga, una fauna gatuna de Mariscales, Almirantes y Grandes Duques, suite de retratos que se exhibe en el Hermitage; o unos niños subyugantes aquejados, no de porfiria sino de perfidia, sobre un campo de plumas de algodón y golosinas tóxicas, en las que se intuyen noches análogas y treguas seductoras en las que sumergirse y ahogarse, y después resucitar, a lo Sleepy Hollow, para dirigirnos inexorablemente al placentero Jardín de Los Suplicios donde, por fin, nos aguardan alienígenas ambiguos, oscilantes, intercambiables, casi perfectos.

Alfredo Taján
 
POPDOWN

El mundo es terrible. Dios aprieta, ahoga y hasta te mete un dedo por el culo cuando no te das cuenta. Dios inventó los rayos de sol sólo para quemarnos con una lupa y ver cómo nos retorcemos como cucarachas patas arriba. Es un ser castigador, vengador, malicioso y un morboso de mierda. Si Dios viviese en Madrid se pasaría el día en las cabinas de masturbarse del sexshop de Montera. Sería de esos que no limpia el semen ni nada, sólo para que el dueño se lo encuentre y él mofarse desde arriba. Dios nos pone en este mundo para reírse de nuestra patética vida y después terminar con ella de un palazo. Y supongo que por eso existen Britney Spears y los Hanson. Para hacernos pensar que existe ese paraíso con muebles de plástico hinchable y una tele con brillantitos donde se reproduce Pretty in Pink en bucle. Pero también Hedwig cantando que se quiso poner una vagina y le dejaron un corte que no paraba de sangrar y Cecil B. Demented matando gente por el cine independiente.

Una vez RuPaul dijo que los weirdos necesitamos de la irreverencia para poder sobrevivir. No he oído verdad más grande en mi puta vida. Acabamos en un mundo que no podemos leer porque está en un idioma que jamás podremos aprender. Nunca seremos El Gran Hombre ni la mujer del telediario. Siempre seremos el “antes” de los anuncios. Nunca nadie nos llevará flores frescas a la tumba. Siempre estaremos demasiado ocupados reinando en el infierno como para siquiera preocuparnos. Nunca seremos héroes, pero siempre seremos los de Bowie. Nunca seremos decentes, educados, correctos, limpios ni pulcros. Siempre seremos eso que no se pone en el currículum. Sucios, faltones, gritones, punkis, inapropiados, patéticos y rebeldes. Porque tampoco necesitamos más. Somos una estrella de cinco puntas que se nos clava en el corazón y nos empapa de sangre de pies a cabeza. Y por eso hay que reírse de tu madre, de tu abuela muerta, de los heteros, de Donald Trump, de la cultura pop pero también de la cultura trash. Creando un Frankenstein entre lo cute y lo psycho. Traspasando su propia naturaleza sin importar crear una mutación radioactiva peor que la que desalojó Chernobyl. Cada vez que nos vestimos es el 11-S. Cada vez que nos maquillamos es La Segunda Guerra Mundial. Cada vez que bailamos es el Huracán Katrina. Y cada vez que hablamos es El Holocausto.

Dios nos odia, ¿pero sabéis qué? Nosotros le odiamos antes a él.

ESTY QUESADA (SOY UNA PRINGADA)
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Marcos del Toro

"Lo normal para una araña, es un caos para la mosca". Luchando, creciendo y aprendiendo cada día.

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