Cultura

Homosexualidad, mitos y religión

La mitología grecolatina recoge numerosas historias de carácter homosexual, una opción condenada por las Religiones del Libro

Los dioses griegos y romanos, al margen de explicar el origen del mundo o los fenómenos de la naturaleza, canalizan tanto las pasiones ligadas al amor heterosexual como al homosexual, una opción considerada natural en aquella cultura.  El listado de mitos grecolatinos de carácter homosexual es interminable: Aquiles y Patroclo, Apolo y Jacinto, Dioniso y Ampelo, Crisipo y Layo, Hermes y Perseo, Poseidón y Pélope…

En primer lugar destacamos a Zeus (llamado Júpiter en la cultura romana), jefe supremo de los dioses olímpicos y amante a escondidas de su esposa Hera de numerosas diosas y mortales, que cayó rendido ante la belleza masculina, en este caso la del príncipe troyano Ganímedes; disfrazado de águila, Zeus lo atrapa para llevarlo al Olimpo, donde será su amante y copero.

Y en segundo lugar no olvidamos al héroe Hércules (presente en la bandera de Andalucía), que tampoco pudo resistirse al amor masculino; enamorado del joven Hilas, sufre sin consuelo cuando el bello guerrero es raptado por unas ninfas, episodio mítico que puede verse en un mosaico de Itálica, hoy en el Museo Arqueológico de Sevilla.

La caída de la religión pagana llegó a manos del Cristianismo, una de las tres Religiones del Libro junto al Judaísmo y el Islam, todas ellas de carácter monoteísta. Las primeras referencias a la homosexualidad en el marco del Judaísmo se remontan al Antiguo Testamento, en concreto al Levítico, libro bíblico que describe las relaciones sexuales entre varones como una abominación.

Zeus y Ganimedes. Anton Raphael Mengs (1758-59)
Zeus y Ganimedes. Anton Raphael Mengs (1758-59)

Siguiendo esta tradición, la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa se oponen oficialmente a la práctica de relaciones homosexuales basándose en la interpretación literal de los textos bíblicos, línea también seguida por la vertiente evangélica adherida a movimientos fundamentalistas cristianos. Sin embargo, en la Iglesia anglicana se encuentra candente un vivo debate orientado en este caso a una mayor tolerancia hacia la homosexualidad. 

En cuanto al Islam, el Corán contiene condenas de los actos homosexuales y la pena es especialmente dura para algunas escuelas jurídicas, castigándose en muchos casos con la muerte. En función de la influencia sociopolítica de la religión islámica la situación de la comunidad LGTB+ en los paisajes de tradición musulmana es diversa: mientras la homosexualidad es delito en países como Arabia Saudí o Irán, en otros como Túnez o Turquía la situación es de mayor admisión.

Por último, hay que dejar constancia que en el seno de las Religiones del Libro existen hoy movimientos muy activos que reclaman una práctica religiosa compatible con el amor entre miembros del mismo sexo. Es el caso, por ejemplo, de muchos católicos gays, que desde hace varios años están dando a conocer interpretaciones de la Biblia menos literales y más tolerantes con el amor homosexual.

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César López

Doctor en Geografía e Historia

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