Cine

Everett debuta como director en la Berlinale con el transgresor Oscar Wilde

Rupert Everett exhibió su versatilidad con "The happy prince", la película donde ofrece un retrato del transgresor escritor, al que ve como impulsor de la liberación homosexual.

«La historia de Oscar Wilde es y seguirá siendo importante, aunque sea por todos los países donde los homosexuales siguen sufriendo persecución», afirmó Everett, quien acudió a Berlín acompañado de su actriz principal, Emily Watson, para un filme exhibido fuera de concurso en la sección Berlinale Special.

El Wilde en el que se concentra su película es el de los años que discurren desde que el escritor cae del olimpo literario londinense que le idolatró para acabar en prisión, condenado por lo que se consideró vida licenciosa y excesos, esencialmente por sus relaciones con otros hombres.

«Podría haber huido o haberse retractado. En lugar de eso eligió sacrificarse, fascinado por la idea de un Jesucristo que escoge ser víctima y pagar por ello, para redimirse a continuación», apuntó Everett, acogido en Berlín como una de las personalidades cinematográficas de la jornada, pese a no estar incluido en la competición del festival.

Watson, la esposa del escritor en el filme, Constance, calificó a el Wilde de Everett como alguien «al que nadie podría dejar de amar y adorar», por encima de las barreras de las convenciones sociales, que la obligan también a ella a un autodestierro para proteger a sus hijos de la persecución que sufre su progenitor.

«En nuestra época, aquí, tal vez habrían seguido manteniendo su vínculo de amistad y respeto de por vida. En su tiempo, quedan condenados a distanciarse», afirmó la actriz.

El título del filme remite a los cuentos del «Príncipe Feliz» que siguen leyendo los padres a sus hijos –«mi madre me leía ese libro cuando tenía cinco o seis años», explicó Everett-.

En la película todo gira alrededor de ese ídolo caído y obligado a dejar Inglaterra tras sus años en prisión.

Empieza ahí una nueva vida, entre Francia e Italia, protegido y financiado por algunos de sus incondicionales amigos y su gran amor, el joven Lord Douglas, hasta que también le alcanza la persecución de una sociedad que le considera una lacra.

«Oscar Wilde vivió la ruina, física o económica, como algo en lo que deseaba hundirse, como parte de una naturaleza donde la autodestrucción formaba parte de un riesgo asumido», explicó Everett.

Oscar Wilde

En su doble función, como actor y realizador, se vio auxiliado por el cámara John Conroy, quien asumió las funciones de director ahí donde se precisaba al Everett actor. 

Fuente
EFE
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