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Chulazos

Los tipos duros no bailan

Huyamos de los tópicos, como el del titular, y si los pavos reales son bellos, los hombres “con pluma” también pueden ser sexys

Somos presos de los convencionalismos sociales, que asimilamos y reproducimos con una naturalidad pasmosa. Desde que el mundo es mundo los hombres siempre han interpretado el papel de chicos fuertes, ya sabes, “los chicos no lloran, tienen que pelear”, cantaba un ya menos amanerado Miguel Bosé.

No había cabida para la sensibilidad o la sensualidad, propiedad privada o impuesta de la mujer. Los cánones de belleza masculinos siempre han estado protagonizados por los súper machos, toreros o bomberos, seres muy varoniles y que llevaban la condición de ser hombre a lo hiperbólico. Tipos duros que, parafraseando al escritor Norman Miller, no bailan, aunque no pueda quitar de mi cabeza esa imagen de José Luis Rodríguez El Puma, cantando y bailando su ya mítico Pavo Real.

Los tiempos cambian y el mundo se mueve, pero estos cánones de belleza parecen no moverse de su sitio. Y sigue poniéndonos esos hombres más rudos que una camisa de cuadros y con más músculos que un Action Man. Pero hay otros modelos de belleza o de ser sexy, incluso en esa sensibilidad o sensualidad masculina tan denostadas. Los pavos reales son bellos y los hombres “con pluma” también son sexys.

Tipos DurosAsí lo creen Lois y Adan, los gemelos Peiteado, modelos y performances, que acompañan actualmente a Fangoria en su gira como bailarines. Ambos consideran que “todo el mundo tiene su punto sexy, pero algunos no lo saben o no lo muestran”. En este sentido, Lois y Adan no tienen duda. “Claro que la pluma puede ser, y es, sexy. ¡Qué tontería! Pero es obvio que actualmente no es el canon que impera. El que la quiera empoderar que la empodere y punto. Eso es lo sexy”.

Juan Carlos Buzón dice que se considera “muy, muy sexy para aquellos que buscan mi prototipo, una minoría”. La pluma “por desgracia no encaja para nada con el canon de belleza masculino interpuesto por los medios, de hecho, es detestada por la mayoría y equivocadamente unida o enlazada con un aspecto físico como el mío y el rol sexual pasivo.

ChulazosPara Sofien Lougda “la pluma puede ser sexy para aquellos que les atrae, ya que cualquier persona tiene dónde encajar y donde sentirse cómoda”. Lo que pasa, explica, es que “quizás se le haya dado más importancia a unos cuerpos visualmente perfectos y personalidades más varoniles”. Aunque asegura no considerarse una persona con pluma, “si la tuviera, no fingiría no tenerla, o interpretar alguien que no soy solo para ser más aceptado que otro”.

Lohan Dakota es de la opinión de que “todo gay tiene su momento de pluma y eso me parece divino”.  Por lo que, “yo diría que la pluma puede ser sexy dependiendo de tus gustos y lo que tú consideres por tener pluma. Personalmente, a mí me atraen los chicos masculinos pero estoy seguro de que hay chicos con pluma que me gustarían también”. Y es que, ¿Cómo sabemos que una persona tiene pluma sólo viendo fotos de ella? “Una pose, un outfit, enseñar el culo, hacer twerk, bailar vogue o waacking, ¿te hace tener pluma? Yo, no lo creo”.

Tipos durosPor ello, Fernando Díaz Iglesias se considera “una persona sexy”. Ya que, “aunque tengas pluma puedes ser igual de atractivo que un chico más masculino”.  Ya que, ser sexy “no sólo se basa en el físico, sino en la mirada que tenga, la manera que tengas de tratar a las personas o de hablar con ellas”.  Y “la pluma es como todas y cada una de las personas, cada una tiene su público”.

Tipos Duros

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Fran Ricardo

Periodista y community manager de profesión. Bloguero de afición. Aunque me defino más como un contador de historias que se lo pasa bien hablando de chicos en los vestuarios. Vive y deja vivir, pero sobre todo 'Be yourself'.

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Un comentario

  1. Tenemos que cambiar la realidad y para ello tendríamos que formar comunidades más fuertes.. Las personas que no respondemos a lo que el heteropatriarcado esperaría de nosotras tenemos que estar más organizadas, al menos tanto como la gente conservadora, que se reúne un rato todos los fines de semana en sus templos. En torno a una religión atea/agnóstica, no dogmática, feminista, antirracista, ecologista y aliada de los movimientos LGTBIQ, lo conseguiríamos, y seguramente se formarían muchas comunidades.

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